
Un grupo de astrónomos podría haber observado una galaxia del universo temprano mientras pierde el combustible necesario para producir nuevas estrellas. El objeto, denominado C26, presenta una extensa cola de gas arrancado y podría encontrarse en una etapa de transición hacia una galaxia pasiva o “muerta”.
Los científicos conocen numerosas galaxias antiguas que dejaron de formar estrellas antes de lo esperado, pero pocas veces han logrado observar el proceso mientras ocurre. Ahora, las imágenes obtenidas con los telescopios espaciales James Webb y Hubble ofrecen una posible explicación sobre cómo algunas galaxias envejecieron prematuramente durante los primeros capítulos de la historia cósmica.
La protagonista del descubrimiento es C26, una galaxia ubicada dentro del protocúmulo SPT2349–56. La luz que hoy reciben los observatorios salió de ese sistema cuando el universo tenía aproximadamente 1.400 millones de años, una edad muy temprana si se compara con los cerca de 13.800 millones de años del cosmos actual.
La galaxia tiene una forma llamativa: una región principal densa y brillante, seguida por una larga cola compuesta por estrellas y enormes cantidades de gas. Su apariencia recuerda a un cometa o a las llamadas “galaxias medusa”, cuyos tentáculos se forman cuando el entorno arranca parte de su material.
Galaxia estudiada
C26, integrante del protocúmulo SPT2349–56.
Época observada
Aproximadamente 1.400 millones de años después del Big Bang.
Posible causa
Pérdida de gas por presión de arrastre dentro del protocúmulo.
¿Qué significa que una galaxia esté “muriendo”?
Las galaxias no mueren como los organismos vivos ni desaparecen de forma inmediata. En astronomía, se considera que una galaxia se está apagando cuando su ritmo de formación de estrellas disminuye de manera pronunciada.
Las estrellas nacen dentro de nubes densas de gas frío. Cuando una galaxia pierde ese material, lo calienta demasiado o deja de recibirlo desde su entorno, ya no puede mantener el mismo ritmo de producción estelar. Con el paso del tiempo, las estrellas existentes envejecen y el sistema se vuelve más tenue y rojizo.
Este proceso recibe el nombre de extinción o apagamiento de la formación estelar. Una galaxia puede conservar miles de millones de estrellas y continuar existiendo durante muchísimo tiempo, pero se considera “muerta” porque prácticamente ha dejado de fabricar estrellas nuevas.
La clave: C26 todavía no estaría completamente apagada, pero podría haber perdido tanto gas que su capacidad de formar nuevas estrellas ya comenzó a disminuir.
Una galaxia con forma de cometa
C26 presenta una estructura dividida en una “cabeza” principal y una cola extendida. La región central contiene la mayor parte de sus estrellas y tendría una masa aproximada equivalente a 22.000 millones de soles.
La cola, junto con una concentración brillante o “nudo” detectada dentro de ella, sumaría alrededor de 6.000 millones de masas solares. Las observaciones ultravioleta indican que en esa zona existen estrellas más jóvenes que las localizadas en la cabeza de la galaxia.
El detalle más revelador es la distribución del gas frío. Aunque C26 conserva decenas de miles de millones de masas solares en este material, más de la mitad estaría desplazada fuera de su región principal y extendida a lo largo de la cola.
Ese gas aparece demasiado difuso y tranquilo para colapsar con facilidad y originar estrellas. De esta manera, la galaxia puede poseer una gran reserva de materia y, al mismo tiempo, tener dificultades para aprovecharla.
Dato sorprendente: el problema de C26 no sería la ausencia absoluta de gas, sino que gran parte de ese combustible ya no se encuentra dentro de la zona donde podría transformarse eficientemente en nuevas estrellas.
La presión de arrastre, principal sospechosa
Los investigadores analizaron dos posibles explicaciones. La primera era una interacción gravitacional o una fusión con otra galaxia. En estos casos, la gravedad puede deformar las estructuras y arrancar grandes cantidades de gas y estrellas.
Sin embargo, el único posible compañero visible es un pequeño nudo dentro de la cola. Su masa no parece suficiente para retirar tanto material de C26. Además, una fusión suele comprimir el gas, generar turbulencia y desencadenar un intenso brote de formación estelar, características que no dominan las observaciones.
La segunda hipótesis es la presión de arrastre. Cuando una galaxia atraviesa el gas caliente que llena un cúmulo, experimenta una resistencia semejante al viento que siente una persona cuando se desplaza rápidamente. Esa fuerza puede ir retirando el gas de la galaxia y dejarlo atrás en forma de cola.
La orientación del material de C26, el movimiento continuo de su gas y la existencia de un medio caliente dentro del protocúmulo favorecen esta explicación. La cola apunta aproximadamente hacia el centro del conjunto, una señal compatible con una galaxia que avanza mientras su combustible queda rezagado.
Evidencias que favorecen la presión de arrastre
Cola extensa: el gas parece salir de la región principal de manera continua.
Material difuso: la reserva expulsada no presenta la intensa turbulencia esperada en una fusión.
Baja formación estelar: la cabeza produce menos estrellas de lo esperado para una galaxia de su masa.
Entorno caliente: el protocúmulo contiene gas capaz de ejercer presión sobre sus galaxias.
SPT2349–56: una ciudad de galaxias en construcción
La galaxia C26 forma parte de SPT2349–56, un protocúmulo que reúne cerca de 30 galaxias formadoras de estrellas dentro de una región de aproximadamente 100 kilopársecs. Se trata de una concentración extraordinariamente densa para una época tan temprana.
Un protocúmulo es la etapa inicial de lo que posteriormente puede convertirse en un enorme cúmulo galáctico. En estos ambientes, las galaxias están próximas, interactúan gravitacionalmente y se desplazan dentro de un medio compuesto por gas caliente.
Hasta ahora se pensaba que la presión de arrastre intensa era más común en cúmulos maduros y bien desarrollados. Encontrar indicios de este mecanismo en SPT2349–56 sugiere que los ambientes densos comenzaron a transformar galaxias mucho antes de lo previsto.
Además, C26 no sería el único objeto afectado. Otras galaxias del núcleo del protocúmulo también parecen poseer menos gas del esperado, lo que abre la posibilidad de que todo el entorno estuviera acelerando su envejecimiento.
Lectura científica: el hallazgo indica que los primeros cúmulos de galaxias pudieron modificar y apagar a sus integrantes cuando el universo era todavía muy joven.
¿Por qué existían galaxias “viejas” tan temprano?
Uno de los grandes interrogantes de la astronomía moderna es la presencia de galaxias masivas y aparentemente maduras durante los primeros 2.000 millones de años del universo. Algunos de estos sistemas ya habían dejado de producir estrellas, pese a que los modelos tradicionales indicaban que todavía debían estar creciendo activamente.
C26 puede representar un eslabón entre dos etapas: una galaxia todavía activa, pero despojada de buena parte de su gas, y una futura galaxia roja y pasiva. Observarla en esa transición ayudaría a explicar cómo aparecieron tan pronto los sistemas que los astrónomos describen informalmente como “rojos y muertos”.
El entorno no es la única causa capaz de apagar una galaxia. Otros estudios han encontrado que los agujeros negros supermasivos pueden expulsar enormes cantidades de material mediante vientos de cuásares. Una investigación publicada en Nature en 2026 detectó flujos extremadamente rápidos en galaxias existentes alrededor de 1.000 millones de años después del Big Bang. Estas corrientes también podrían retirar el gas necesario para formar estrellas. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
En consecuencia, las galaxias tempranas pudieron apagarse por distintos caminos: actividad de agujeros negros, agotamiento del combustible, interrupción del suministro de gas, fusiones o efectos ambientales como la presión de arrastre.
| Mecanismo | Cómo actúa | Consecuencia |
|---|---|---|
| Presión de arrastre | El gas caliente del cúmulo retira el gas frío de una galaxia en movimiento. | La galaxia pierde el combustible que necesita para formar estrellas. |
| Vientos de agujeros negros | Un cuásar expulsa material mediante flujos extremadamente energéticos. | El gas puede salir de la galaxia y llegar al medio intergaláctico. |
| Agotamiento | La galaxia consume su reserva sin recibir suficiente material nuevo. | La formación de estrellas disminuye gradualmente. |
| Interacción gravitacional | Una galaxia cercana deforma o arranca parte del gas. | Puede activar temporalmente estrellas o acelerar el apagamiento posterior. |
El papel de James Webb, Hubble y ALMA
El descubrimiento fue posible gracias a la combinación de varios observatorios. El telescopio espacial Hubble aportó imágenes en longitudes de onda que permiten detectar estrellas jóvenes, mientras que James Webb observó con gran sensibilidad la luz infrarroja proveniente de las estrellas y el polvo.
El observatorio ALMA, situado en Chile, ya había identificado la distribución del gas frío y revelado la estructura extendida de C26. Al combinar estos datos, los investigadores pudieron estimar la masa de la cabeza, la cola y el nudo, así como comparar sus respectivas tasas de formación estelar.
Cada observatorio muestra una parte diferente del fenómeno. Hubble ayuda a localizar poblaciones estelares jóvenes; Webb permite estudiar estrellas más antiguas y material oculto por polvo; ALMA rastrea el gas molecular frío, la materia prima de las futuras estrellas.
Qué aportó cada observatorio
James Webb: imágenes infrarrojas detalladas de la estructura estelar y del polvo.
Hubble: detección de luz ultravioleta vinculada a estrellas jóvenes en la cola.
ALMA: mapas del gas frío y de su movimiento dentro y fuera de la galaxia.
Una conclusión todavía provisional
Los investigadores emplean un lenguaje prudente: C26 podría encontrarse en proceso de apagamiento, pero todavía forma algunas estrellas y no puede considerarse completamente muerta.
Además, el estudio se publicó inicialmente en el servidor de preimpresiones arXiv. Esto significa que sus resultados fueron divulgados antes de completar el proceso formal de revisión por otros especialistas. La hipótesis es prometedora, pero puede recibir ajustes cuando aparezcan nuevos análisis.
Los autores proponen realizar observaciones de mayor resolución con ALMA y James Webb. Estos datos permitirían conocer mejor la densidad del gas, sus velocidades y la interacción exacta entre C26 y el medio caliente del protocúmulo.
Precisión científica: no se ha confirmado que C26 esté completamente “muerta”. La evidencia indica que estaría perdiendo su combustible y avanzando hacia el apagamiento.
Tabla resumen del descubrimiento
| Aspecto | Detalle | Importancia |
|---|---|---|
| Objeto | Galaxia C26. | Podría mostrar una galaxia temprana durante su transición al apagamiento. |
| Ubicación | Protocúmulo SPT2349–56. | Demuestra la influencia temprana de los ambientes galácticos densos. |
| Distancia temporal | Observada 1.400 millones de años después del Big Bang. | El proceso ocurrió mucho antes de lo esperado en la evolución cósmica. |
| Fenómeno probable | Presión de arrastre. | Explicaría la extensa cola y la pérdida de gas frío. |
| Estado científico | Estudio publicado como preimpresión. | Las conclusiones requieren revisión y observaciones adicionales. |
Conclusión: una galaxia sorprendida mientras pierde su futuro
C26 podría representar una de las imágenes más reveladoras sobre la evolución de las galaxias en el universo temprano. La extensa cola de gas, su reducida actividad estelar central y el ambiente caliente del protocúmulo indican que estaría perdiendo el material necesario para continuar creciendo.
El descubrimiento sugiere que los cúmulos jóvenes ya podían transformar profundamente a sus galaxias integrantes apenas 1.400 millones de años después del Big Bang. Esto ayudaría a explicar por qué los astrónomos encuentran sistemas masivos y pasivos en épocas en las que, según los modelos, deberían haber estado produciendo estrellas intensamente.
La galaxia todavía no está completamente apagada. Sin embargo, los científicos podrían haberla sorprendido en una etapa decisiva: conserva estrellas y gas, pero gran parte de su combustible ya ha sido expulsado hacia una larga cola. Si la interpretación se confirma, C26 mostrará cómo una galaxia puede perder lentamente su capacidad de crear nuevas generaciones de estrellas.
Resumen final
La galaxia C26 fue observada dentro del protocúmulo SPT2349–56.
Existía cuando el universo tenía aproximadamente 1.400 millones de años.
Más de la mitad de su gas frío estaría desplazado hacia una extensa cola.
La explicación más probable es la pérdida de gas por presión de arrastre.
El hallazgo podría explicar cómo algunas galaxias dejaron de formar estrellas sorprendentemente temprano.


