
Miles de jóvenes participaron en la marcha “Generación Z”, realizada en el centro de Lima para expresar su descontento con la situación política y social del país.La movilización, organizada de forma autónoma y digital a través de redes sociales, destacó por su carácter pacífico, creativo y tecnológico, incorporando mensajes en pantallas, códigos QR y transmisiones en vivo. Mientras tanto, la Municipalidad Metropolitana de Lima anunció la activación de 400 nuevas cámaras de vigilancia y un sistema de monitoreo en tiempo real para garantizar la seguridad ciudadana y prevenir disturbios.
1. Una movilización nacida en redes y extendida en las calles
La marcha “Generación Z”, convocada inicialmente en TikTok, Instagram y X (Twitter) bajo el hashtag #ZPorElCambio, reunió a jóvenes de distintas universidades y colectivos culturales que exigieron transparencia política, protección ambiental y oportunidades laborales reales.
A diferencia de manifestaciones anteriores, esta convocatoria no tuvo liderazgo central ni respaldo partidario, lo que la convirtió en un fenómeno cívico descentralizado.
Los participantes usaron vestimenta con frases irónicas, pancartas digitales y música urbana para expresar inconformidad con el sistema político tradicional y demanda de cambios estructurales.
“No queremos discursos, queremos coherencia”, se leía en una de las proyecciones sobre edificios del Centro Histórico.
2. Jóvenes conectados, pero críticos
La llamada Generación Z, nacida entre 1995 y 2010, ha emergido como un actor político y social inesperado en el Perú.
Aunque suele asociarse con lo digital y lo efímero, la protesta demostró una madurez cívica creciente, centrada en temas como:
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Educación pública de calidad.
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Seguridad ciudadana.
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Cuidado ambiental.
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Transparencia y ética en la función pública.
Sociólogos y analistas políticos señalaron que esta generación combina activismo digital con acción directa, utilizando las redes como espacios de organización, pero también como plataformas de fiscalización ciudadana.
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3. Respuesta institucional: vigilancia y control urbano
Ante el desarrollo de la movilización, la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) activó 400 nuevas cámaras de seguridad integradas al Centro de Monitoreo de Emergencias (CEM).
El sistema permitirá vigilar puntos críticos del Cercado, Miraflores, Lince y San Martín de Porres, con conexión directa a la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Serenazgo Metropolitano.
El alcalde metropolitano, Luis Fernández, afirmó que las medidas buscan garantizar la tranquilidad pública sin vulnerar derechos ciudadanos.
“La seguridad y la libertad de expresión deben coexistir. Lima está preparada para manifestaciones pacíficas y para prevenir actos de vandalismo.”
Las cámaras también registrarán movimientos de tránsito, aglomeraciones y emergencias médicas, reforzando la gestión urbana durante grandes concentraciones.
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4. Tecnología cívica: vigilancia, pero también transparencia
El uso de cámaras en espacios públicos generó debate entre especialistas y colectivos de derechos digitales, que advierten la necesidad de protocolos de transparencia sobre la gestión de datos personales.
Organizaciones como Hiperderecho y Amnistía Internacional Perú recordaron que el monitoreo urbano debe realizarse con límites claros y auditorías públicas.
Por otro lado, expertos en seguridad señalaron que la videovigilancia no solo previene delitos, sino que también documenta abusos o irregularidades, sirviendo como herramienta de control ciudadano.
La clave, afirman, es convertir la tecnología en aliada de la democracia, no en instrumento de represión.
5. Juventud y política: un nuevo lenguaje de participación
La marcha evidenció que la Generación Z no es apática, sino selectiva en su forma de participar.
Utilizan el arte, la ironía y la cultura digital para redefinir la protesta, creando un discurso menos ideológico y más emocional, donde la autenticidad y la verdad son valores centrales.
El uso de memes, videos breves y transmisiones en vivo viralizó el mensaje más allá de Lima, logrando réplicas simbólicas en Arequipa, Cusco, Trujillo y Piura.
La manifestación se convirtió, así, en un fenómeno sociocultural nacional, que plantea nuevos desafíos para la clase política y los medios tradicionales.
Conclusiones: entre la vigilancia y la voz ciudadana
La marcha “Generación Z” en Lima marca un antes y un después en la forma de participación juvenil en el Perú.
Mientras el Estado refuerza sus mecanismos de vigilancia urbana, la ciudadanía digital construye nuevas formas de vigilancia social, donde la cámara también observa al poder.
El equilibrio entre seguridad, libertad y tecnología será clave para una convivencia democrática en tiempos de transformación generacional.
La juventud peruana, con su creatividad y sentido crítico, ha dejado claro que no es el futuro: ya está presente.
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Fuentes Consultadas
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Municipalidad Metropolitana de Lima – Informe de implementación del sistema de videovigilancia 2025.
-
Policía Nacional del Perú – Plan de seguridad ciudadana y control urbano.
-
Hiperderecho – Derechos digitales y vigilancia en espacios públicos.
-
Instituto de Opinión Pública PUCP – Juventud, participación y redes sociales en el Perú.
-
Diario La República – Marcha Generación Z: participación juvenil y respuesta estatal.


