
En el corazón de Ciudad de México, la tradicional Marcha de las Catrinas del Día de los Muertos se vistió este año de diversidad y resistencia. Un colectivo LGBTQ+ participó con una propuesta que combina arte, memoria y reivindicación social, reinterpretando el icónico personaje de La Catrina como símbolo de inclusión y libertad.
1. La tradición que se renueva
Cada año, a finales de octubre, las calles del Centro Histórico de Ciudad de México se llenan de color, música y simbolismo con la Marcha de las Catrinas, un evento que honra la herencia artística de José Guadalupe Posada y la cosmovisión mexicana sobre la muerte.
Este 2025, el desfile adquirió un nuevo matiz: la presencia del colectivo LGBTQ+ “Colores del Más Allá”, que reinterpretó a la Catrina como una figura de transformación y resistencia.
Con atuendos que fusionaban el maquillaje tradicional de calavera con elementos de drag, alta costura y simbolismo queer, el grupo desfiló bajo el mensaje “La muerte nos iguala, la vida nos distingue.”
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“Nuestra participación no busca romper la tradición, sino ampliarla. La Catrina también puede ser un espacio de expresión para quienes históricamente fueron silenciados,” explicó Ángel Zamora, coordinador del colectivo.
2. La Catrina como símbolo de identidad y resistencia
La figura de La Catrina, creada por Posada a inicios del siglo XX y popularizada por Diego Rivera, ha representado por décadas una crítica social y una sátira del poder.
Hoy, su iconografía adquiere nuevos significados: en manos del movimiento LGBTQ+, se convierte en emblema de orgullo, memoria y afirmación de la diferencia.
Los trajes, elaborados con plumas, lentejuelas, flores de cempasúchil y símbolos de género, recordaban a activistas y artistas que lucharon por los derechos de la comunidad, algunos de los cuales murieron víctimas de discriminación o violencia.
El desfile fue así también una ofrenda viva a la diversidad y a la resistencia cultural mexicana.
“La Catrina siempre fue una figura de rebeldía, ahora también lo es de identidad,” comentó la artista visual Mónica Lira, participante del desfile.
3. La cultura popular como espacio de inclusión
El Día de los Muertos es, según la UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero también un fenómeno cultural en constante evolución.
La integración del colectivo LGBTQ+ demuestra que las tradiciones no son estáticas, sino que pueden adaptarse a las luchas contemporáneas sin perder su esencia.
El desfile contó con música mariachi, alebrijes luminosos, carros alegóricos y altares portátiles, donde se recordaban tanto a seres queridos como a personas LGBTQ+ víctimas de crímenes de odio.
Diversos grupos feministas y culturales acompañaron la marcha, destacando el papel de la cultura como herramienta de visibilización y justicia social.
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“México demuestra que celebrar la muerte también puede ser una manera de afirmar la vida,” señaló Carolina Herrera, antropóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
4. Reacciones y significado social
El evento fue celebrado ampliamente en redes sociales y por organizaciones culturales, aunque también generó debate en sectores conservadores que cuestionaron la “reinterpretación” de la tradición.
Sin embargo, la mayoría de los asistentes consideró que la iniciativa fortalece el sentido comunitario y plural del Día de los Muertos.
El Gobierno de Ciudad de México destacó la marcha como ejemplo de cultura viva y participación ciudadana, subrayando que “la diversidad es parte del patrimonio nacional.”
Además, instituciones educativas y colectivos artísticos anunciaron talleres sobre identidad, arte y memoria colectiva, inspirados en la propuesta.
5. Entre la tradición y la transformación
La participación del colectivo LGBTQ+ en la Marcha de las Catrinas simboliza una ampliación del imaginario mexicano, donde la muerte no borra las diferencias, sino que las celebra como parte del todo.
El gesto no solo reivindica la igualdad, sino que recuerda que la cultura popular tiene poder político y emocional, capaz de abrir espacios para el diálogo, la empatía y la inclusión.
“La Catrina es nuestra madre cultural. Hoy nos mira a todos por igual, sin etiquetas,” expresó Valeria Cortés, performer del colectivo Colores del Más Allá.
Conclusión
La Marcha de las Catrinas 2025 demuestra que el Día de los Muertos sigue siendo una celebración profundamente mexicana, pero también una plataforma de expresión universal.
Al integrar la voz del colectivo LGBTQ+, la tradición se expande, recordando que honrar a los muertos también es reconocer a los vivos en toda su diversidad.
La Catrina, ícono de la muerte y la ironía, se convierte así en símbolo de vida, orgullo y resistencia, recordándonos que la verdadera eternidad está en ser recordados como lo que fuimos: libres.
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Fuentes Consultadas
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Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) – Estudios sobre patrimonio cultural vivo
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Secretaría de Cultura de la Ciudad de México – Programa oficial de la Marcha de las Catrinas 2025
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Colectivo “Colores del Más Allá” – Declaraciones oficiales
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UNESCO – Registro de Patrimonio Cultural Inmaterial: Día de los Muertos
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Periódico La Jornada / El Universal – Cobertura cultural de la Marcha de las Catrinas 2025


