
Un equipo internacional de astrónomos ha detectado una señal de radio repetitiva, rápida y de alta intensidad proveniente de una galaxia distante a 3 mil millones de años luz de la Tierra.
1. El hallazgo: un eco cósmico que se repite con precisión
El descubrimiento fue realizado por el radiotelescopio CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment), en colaboración con observatorios de Australia, Estados Unidos y Europa.
La señal, designada provisionalmente como FRB 2025B–13, presenta una repetición cíclica cada 16,5 días, algo extremadamente inusual entre los estallidos de radio conocidos.
Estos pulsos de milisegundos de duración contienen tanta energía como el Sol emite en varios días, lo que sugiere un origen en fenómenos de alta energía y extrema gravedad.
El patrón constante y predecible convierte a FRB 2025B–13 en una de las señales más regulares jamás detectadas, permitiendo estudios más profundos sobre su naturaleza.
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“Es una de las señales más estables y rítmicas que hemos observado. Cada ciclo parece perfectamente sincronizado,” señaló Ingrid Stairs, astrofísica de la Universidad de Columbia Británica.
2. ¿Qué son los FRB y por qué intrigan a los científicos?
Los Fast Radio Bursts (FRB) son pulsos de radio extremadamente breves y potentes provenientes del espacio profundo.
Desde su primera detección en 2007, se han registrado más de un centenar, pero solo unos pocos muestran repetición periódica, una característica que desafía las explicaciones tradicionales.
Las teorías más aceptadas apuntan a magnetars —estrellas de neutrones altamente magnetizadas— como los posibles emisores de estas señales.
Sin embargo, la estabilidad y regularidad del nuevo FRB sugieren una fuente diferente, tal vez un sistema binario con una estrella de neutrones orbitando un agujero negro, o un objeto exótico no identificado.
“La física detrás de estos estallidos es extrema; ocurren en lugares donde el espacio y el tiempo se deforman de formas que apenas comprendemos,” explicó Duncan Lorimer, coautor del estudio y uno de los descubridores del primer FRB.
3. Una galaxia lejana y un mensaje del pasado
El análisis espectral ubica el origen de la señal en una galaxia espiral similar a la Vía Láctea, ubicada a 3 mil millones de años luz, lo que significa que el fenómeno ocurrió cuando en la Tierra apenas surgían los primeros organismos multicelulares.
La señal, al viajar por el universo durante miles de millones de años, ha permitido estudiar la densidad del plasma intergaláctico y las condiciones del espacio profundo.
El hallazgo podría ayudar a medir la distribución de materia oscura y energía intergaláctica, ya que los FRB actúan como “faros cósmicos” que revelan las características del medio que atraviesan.
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“Cada FRB es como un rayo láser natural que ilumina los secretos del universo,” comentó Victoria Kaspi, directora del Instituto McGill de Astrofísica.
4. Hipótesis alternativas y el debate sobre inteligencia extraterrestre
Aunque la comunidad científica mantiene una postura prudente, algunos investigadores independientes han sugerido que la periodicidad de la señal podría no ser puramente natural.
La repetición estable y modulada ha despertado curiosidad en grupos dedicados a la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI), que analizan si estos patrones podrían ser formas de comunicación artificial.
No obstante, la mayoría de los astrofísicos enfatiza que no hay evidencia que respalde esa teoría, y que procesos astrofísicos extremos son explicaciones mucho más probables.
El fenómeno, sin embargo, ha servido para renovar el interés público por la exploración del cosmos y el estudio de los límites del conocimiento humano.
“Las explicaciones más extraordinarias requieren pruebas igualmente extraordinarias. Por ahora, todo apunta a un fenómeno natural,” afirmó Avi Loeb, profesor de astrofísica en Harvard.
5. Lo que sigue: observaciones y ciencia en expansión
Los próximos meses serán decisivos para confirmar el patrón exacto y estudiar variaciones en la frecuencia y polarización de la señal.
Equipos del Square Kilometre Array (SKA) —el radiotelescopio más grande del mundo, en construcción entre Australia y Sudáfrica— planean incluir FRB 2025B–13 en su agenda prioritaria de observación.
El objetivo es identificar la fuente con precisión, determinar su entorno y comprender si los FRB periódicos son una nueva clase de fenómenos cósmicos.
El descubrimiento podría abrir una nueva era en la astronomía de ondas de radio, tan revolucionaria como el hallazgo de los púlsares en los años 60.
Conclusión
La detección de la señal FRB 2025B–13, proveniente de una galaxia a 3 mil millones de años luz, representa uno de los hallazgos astronómicos más intrigantes del año.
Más allá del misterio sobre su origen, este descubrimiento amplía los límites de la física moderna y nos recuerda que el universo aún guarda secretos insondables.
En la búsqueda de respuestas, la ciencia vuelve a demostrar que cada señal del cosmos es, en realidad, un eco del pasado que ilumina nuestro presente.
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Fuentes Consultadas
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Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME) – Reporte técnico sobre FRB 2025B–13
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Nature Astronomy – Artículo científico sobre nuevas señales de radio repetitivas
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Instituto McGill de Astrofísica – Análisis de polarización y estructura espectral
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Observatorio Europeo Austral (ESO) – Datos sobre galaxias emisoras de FRB
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SETI Research Center – Informe 2025 sobre monitoreo de señales interestelares


