
Una fórmula matemática maya encontrada en una pared de Xultun, Guatemala, acaba de revelar algo excepcional: el nombre de un astrónomo-matemático del siglo VIII. El investigador identificado como Sak Tahn Waax, cuyo nombre se traduce como “Zorro de pecho blanco”, aparece asociado a cálculos astronómicos que combinaban los ciclos de Venus y Marte, una evidencia que vuelve a demostrar el alto nivel científico de la civilización maya.
La historia de la ciencia acaba de recuperar un nombre que permaneció oculto durante más de 1.200 años. En una pequeña habitación del sitio arqueológico de Xultun, en Guatemala, arqueólogos y epigrafistas descifraron una fórmula matemática maya pintada en la pared y atribuida a un especialista llamado Sak Tahn Waax.
El hallazgo es extraordinario porque, hasta ahora, la mayor parte del conocimiento matemático y astronómico maya se conocía como una tradición colectiva, sin nombres individuales claramente asociados a una fórmula concreta. Esta vez, en cambio, la inscripción termina con una atribución personal que puede traducirse como “así lo dice Sak Tahn Waax”.
La investigación, publicada en la revista Antiquity, indica que se trata del único ejemplo conocido de un matemático-astrónomo maya del periodo Clásico identificado por nombre y vinculado directamente con su trabajo intelectual. La fórmula combina ciclos calendáricos y astronómicos, especialmente relacionados con Venus y Marte, dos planetas fundamentales para la observación del cielo maya.
Lugar del hallazgo
Estructura 10K-2, sitio arqueológico de Xultun, Guatemala.
Nombre identificado
Sak Tahn Waax, traducido como “Zorro de pecho blanco”.
Importancia
Primer matemático-astrónomo maya clásico asociado directamente a una fórmula.
Una fórmula escrita en una pared maya
El descubrimiento se realizó en una habitación pequeña de la Estructura 10K-2, dentro del sitio arqueológico de Xultun. Allí se conservan pinturas murales y textos matemáticos muy tenues, algunos pintados y otros trazados sobre la superficie de la pared.
Los investigadores analizaron un conjunto de glifos y marcas calendáricas que formaban una especie de ejercicio astronómico. No se trataba de una inscripción ceremonial tradicional ni de una narración sobre reyes o batallas, sino de un texto funcional: números, ciclos y cálculos asociados al movimiento de los astros.
Ese detalle es clave. Los textos mayas del periodo Clásico suelen registrar acontecimientos políticos, religiosos o dinásticos. En cambio, este microtexto parece mostrar el trabajo interno de un especialista que calculaba ciclos astronómicos, como si la pared hubiera funcionado como una antigua pizarra de trabajo.
La clave: no solo se halló una fórmula matemática; se identificó a una persona concreta detrás de ese conocimiento, algo excepcional en la historia de la ciencia maya.
¿Quién fue Sak Tahn Waax?
Sak Tahn Waax es el nombre descifrado al final de la fórmula. Su traducción aproximada es “Zorro de pecho blanco”. Los especialistas interpretan que la frase final de la inscripción funciona como una atribución: el cálculo habría sido expresado, citado o asociado a este matemático-astrónomo.
Los investigadores todavía no pueden afirmar con total certeza si Sak Tahn Waax escribió directamente la fórmula, si fue el autor intelectual citado por un escriba o si su nombre funcionaba como una firma de autoridad. Lo que sí resulta notable es que el texto conecta una fórmula astronómica con un individuo histórico.
Esta identificación humaniza la ciencia maya. Ya no se habla únicamente de “los mayas” como una civilización anónima, sino de especialistas concretos que observaban el cielo, calculaban ciclos y transmitían conocimiento a través de escuelas, talleres o espacios de trabajo.
Dato importante: Sak Tahn Waax es el primer matemático-astrónomo maya clásico conocido por nombre y vinculado a una obra científica específica.
La fórmula que combinaba Venus y Marte
La fórmula descifrada no era un simple conteo. Los especialistas indican que combinaba ciclos calendáricos y astronómicos relacionados con Venus y Marte. Estos planetas tenían enorme importancia para la astronomía y la religión maya, porque sus movimientos eran usados para organizar ceremonias, rituales, decisiones políticas y momentos relevantes del calendario.
Uno de los aspectos más llamativos es que la fórmula buscaba alcanzar un periodo de 2.920 días. En su forma más simple, ese número equivale a cinco ciclos de Venus. La combinación con Marte muestra una capacidad matemática compleja para relacionar distintos movimientos celestes dentro de sistemas calendáricos mayas.
El hecho de que la fórmula haya sido fechada hacia el año 781 d. C. la ubica en pleno periodo Clásico maya, una etapa de gran desarrollo urbano, artístico, político y científico en Mesoamérica.
Qué revela la fórmula
Cálculo avanzado: combina ciclos calendáricos y astronómicos.
Venus: incluye un periodo equivalente a cinco ciclos venusinos.
Marte: integra ciclos marcianos dentro del esquema matemático.
Autoría: termina con una atribución personal a Sak Tahn Waax.
Por qué se dice que rivaliza con los grandes astrónomos de la antigüedad
La comparación con grandes maestros de la antigüedad no significa que los mayas trabajaran igual que los griegos, babilonios o egipcios. Cada civilización desarrolló su propio lenguaje matemático, sus propios objetivos y su propia manera de observar el cielo.
Lo impresionante es que los mayas lograron construir sistemas predictivos y calendáricos de gran precisión sin telescopios, computadoras ni instrumentos modernos. Sus cálculos dependían de observación sistemática, registros acumulados, numeración vigesimal, calendarios entrelazados y especialistas capaces de relacionar ciclos largos.
La fórmula de Xultun demuestra que los astrónomos mayas no solo observaban el cielo, sino que desarrollaban ejercicios matemáticos abstractos para sincronizar eventos humanos y celestes. Por eso, el hallazgo coloca a Sak Tahn Waax dentro de la historia global del pensamiento científico antiguo.
Lectura histórica: la ciencia antigua no fue exclusiva de Europa o Asia. Mesoamérica también produjo matemáticos, astrónomos y sistemas complejos de conocimiento.
Xultun: una ciudad maya clave para entender la astronomía
Xultun se encuentra en Guatemala, cerca de otros grandes centros mayas como Tikal. Aunque fue reportado a inicios del siglo XX, durante mucho tiempo recibió menos atención que otros sitios más famosos. Las investigaciones recientes han revelado que este lugar conserva información excepcional sobre escribas, talleres, calendarios y astronomía.
La habitación donde apareció la fórmula había sido descubierta dentro de una estructura que conserva murales y textos matemáticos. Los arqueólogos han interpretado ese espacio como un lugar de trabajo especializado, donde se calculaban ciclos y se registraban datos antes de trasladarlos a soportes más formales, como códices.
La idea de un “taller” de astrónomos es especialmente poderosa. Permite imaginar a especialistas mayas trabajando con calendarios, números, observaciones acumuladas y fórmulas que conectaban el tiempo terrestre con los ciclos visibles del cielo.
| Elemento | Detalle | Importancia |
|---|---|---|
| Sitio | Xultun, Guatemala. | Centro maya con evidencias excepcionales de astronomía y escritura. |
| Estructura | 10K-2. | Contiene murales y microtextos matemáticos. |
| Periodo | Periodo Clásico maya. | Etapa de gran desarrollo urbano, político y científico. |
| Fórmula | Cálculo astronómico de Venus y Marte. | Muestra pensamiento matemático avanzado y autoría individual. |
Cómo lograron leer textos tan débiles
Los glifos y marcas de Xultun estaban muy deteriorados. Para analizarlos, los investigadores recurrieron a fotografías de alta calidad, dibujos epigráficos, análisis visual detallado y técnicas de imagen que ayudan a resaltar trazos casi invisibles.
El trabajo no consistió solamente en “traducir” palabras. También fue necesario reconstruir números, intervalos, relaciones calendáricas y secuencias astronómicas. Es decir, los investigadores tuvieron que combinar arqueología, epigrafía, matemáticas, historia del arte y astronomía cultural.
Ese carácter interdisciplinario explica por qué el hallazgo es tan valioso. Un pequeño conjunto de glifos puede revelar una red completa de conocimientos: quién calculaba, qué calculaba, para qué servía y cómo se transmitía.
Dato metodológico: descifrar una fórmula maya no implica leer solo símbolos; también exige entender calendarios, ciclos planetarios y convenciones matemáticas antiguas.
La importancia de Venus en la astronomía maya
Venus fue uno de los cuerpos celestes más importantes para los mayas. Su aparición como lucero de la mañana o de la tarde estaba cargada de significado ritual y político. Los ciclos de Venus podían relacionarse con fechas propicias, ceremonias, guerras, entronizaciones y decisiones de gobierno.
El periodo sinódico de Venus, cercano a 584 días, encajaba dentro de cálculos calendáricos más amplios. Cinco ciclos de Venus suman 2.920 días, número que aparece como parte fundamental de la fórmula atribuida a Sak Tahn Waax.
La presencia de Marte añade otra capa de complejidad, porque obliga a coordinar ciclos diferentes dentro de una misma estructura matemática. Ese tipo de relación muestra que los especialistas mayas trabajaban con múltiplos, intervalos y sistemas de correspondencia muy sofisticados.
Por qué Venus era tan importante
Visibilidad: es uno de los astros más brillantes del cielo nocturno.
Regularidad: sus ciclos podían registrarse y predecirse.
Valor ritual: su aparición se vinculaba con ceremonias y decisiones importantes.
Uso matemático: permitía construir fórmulas de largo alcance dentro del calendario maya.
Un hallazgo que cambia la forma de contar la historia de la ciencia
La identificación de Sak Tahn Waax obliga a mirar la historia de la ciencia con una perspectiva más amplia. Durante mucho tiempo, los relatos populares sobre matemáticas antiguas se concentraron en nombres europeos, griegos, babilonios, indios o árabes, dejando en segundo plano los aportes mesoamericanos.
El hallazgo no pretende reemplazar una tradición por otra, sino ampliar el mapa. La civilización maya desarrolló matemáticas, calendarios, astronomía predictiva y sistemas de escritura capaces de registrar cálculos complejos mucho antes de la llegada europea.
Poner nombre a uno de esos especialistas permite reconocer que detrás de las fórmulas había personas con formación, práctica, creatividad y autoridad intelectual. La ciencia maya no fue solo una tradición anónima: también tuvo autores, talleres y expertos.
Mensaje cultural: reconocer a Sak Tahn Waax es reconocer que la historia del conocimiento humano también fue escrita desde Mesoamérica.
Tabla resumen del descubrimiento
| Dato | Información clave | Relevancia |
|---|---|---|
| Nombre identificado | Sak Tahn Waax, “Zorro de pecho blanco”. | Primer matemático-astrónomo maya clásico asociado a una fórmula concreta. |
| Sitio arqueológico | Xultun, Guatemala. | Conserva murales y textos matemáticos excepcionales. |
| Fecha aproximada | Año 781 d. C. | Ubica el cálculo en el periodo Clásico maya. |
| Cuerpos celestes | Venus y Marte. | Muestra cálculos complejos sobre ciclos planetarios. |
| Periodo clave | 2.920 días. | Equivale a cinco ciclos de Venus en la interpretación más simple. |
¿Significa que los mayas predijeron planetas con exactitud moderna?
Conviene evitar exageraciones. Los mayas no hacían astronomía con telescopios ni con física moderna. Su sistema era distinto: observacional, calendárico, ritual y matemático. Lo impresionante es que, dentro de ese marco, lograron cálculos de largo alcance y una coordinación muy precisa de ciclos celestes.
La fórmula de Xultun no debe entenderse como una ecuación moderna en el sentido actual, sino como una estructura matemática maya diseñada para relacionar fechas, planetas y ciclos calendáricos. Su valor está en revelar la lógica interna de un sistema científico indígena altamente desarrollado.
Precisamente por eso el hallazgo es tan importante: muestra que las matemáticas pueden expresarse de maneras distintas según la cultura, pero seguir siendo complejas, rigurosas y útiles para organizar el conocimiento del mundo.
Precisión editorial: no se trata de una “fórmula moderna” escondida, sino de un cálculo astronómico maya original que revela una tradición científica propia.
Conclusión: un nombre para la ciencia maya
El descubrimiento de la fórmula matemática de Xultun y la identificación de Sak Tahn Waax representan un momento excepcional para la arqueología y la historia de la ciencia. Por primera vez, un matemático-astrónomo maya del periodo Clásico aparece asociado por nombre a un trabajo científico concreto.
La fórmula, vinculada a ciclos de Venus y Marte, demuestra que los especialistas mayas trabajaban con sistemas complejos de observación y cálculo. No eran simples observadores del cielo: eran expertos capaces de construir modelos calendáricos y astronómicos de gran sofisticación.
Más allá del dato arqueológico, el hallazgo cambia la forma en que contamos la historia del conocimiento. Sak Tahn Waax devuelve rostro humano a una tradición científica que durante siglos fue estudiada como anónima. Su nombre recuerda que la astronomía maya no fue solo una herencia cultural colectiva, sino también el resultado del trabajo de personas reales que pensaron, calcularon y escribieron el cielo.
Resumen final
Arqueólogos descifraron una fórmula matemática maya en Xultun, Guatemala.
La fórmula fue atribuida a Sak Tahn Waax, “Zorro de pecho blanco”.
Es el primer caso conocido de un matemático-astrónomo maya clásico identificado por nombre y asociado a su obra.
El cálculo combina ciclos de Venus y Marte, con un periodo clave de 2.920 días.
El hallazgo demuestra que la ciencia maya tenía especialistas, métodos y una tradición matemática altamente desarrollada.


