
Cada 15 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2007, con el propósito de reconocer el papel clave de las mujeres en la agricultura, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza. En 2025, la conmemoración se centra en el lema “Mujeres rurales: sembrando resiliencia, cultivando futuro”, destacando su liderazgo frente a los desafíos del cambio climático y la innovación agrícola sostenible.
1. Un reconocimiento global a la mujer rural
El Día Internacional de las Mujeres Rurales fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 mediante la resolución A/RES/62/136, con el objetivo de visibilizar las contribuciones de las mujeres rurales, indígenas y campesinas al desarrollo sostenible.
En el mundo, más de 1,7 mil millones de mujeres viven en zonas rurales, representando un tercio de la población global y el 43 % de la fuerza laboral agrícola.
Sin embargo, enfrentan brechas persistentes de acceso a la tierra, educación, crédito y tecnología.
La ONU subraya que cerrar la brecha de género en la agricultura podría reducir el hambre en el mundo entre un 12 % y un 17 %.
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2. “Sembrando resiliencia, cultivando futuro”: lema 2025
La edición 2025 del Día Internacional de las Mujeres Rurales promueve el lema “Sembrando resiliencia, cultivando futuro”, enfatizando su papel como agentes de cambio frente a la crisis climática.
Según ONU Mujeres, las mujeres rurales son las primeras en adaptarse al cambio climático mediante la gestión de recursos hídricos, la agroecología y la diversificación productiva.
Su conocimiento ancestral contribuye a preservar la biodiversidad y las prácticas agrícolas sostenibles.
“No hay sostenibilidad sin equidad, ni seguridad alimentaria sin las mujeres del campo”, señaló Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres.
3. América Latina y el Perú: el rostro femenino del campo
En América Latina, las mujeres rurales representan casi la mitad de la población activa agrícola, aunque solo el 30 % posee títulos de propiedad de tierras.
En el Perú, más de 1,5 millones de mujeres trabajan en la agricultura familiar y en la producción artesanal, siendo pilares económicos en regiones como Cajamarca, Ayacucho, Cusco y San Martín.
Programas del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), como “Mujer Rural y Emprendedora”, han fortalecido el acceso al crédito, capacitación técnica y formalización productiva, beneficiando a más de 60 mil agricultoras desde 2021.
Además, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) destaca que el liderazgo femenino en cooperativas rurales ha permitido incrementar la productividad agrícola en un 20 % y mejorar la gestión sostenible del suelo y el agua.
4. Innovación y tecnología: la nueva semilla del cambio
El empoderamiento rural femenino también se apoya en la tecnología y la digitalización agrícola.
Proyectos de agrotech inclusivas, liderados por mujeres, están transformando la forma de producir, comercializar y acceder al conocimiento en el campo.
Iniciativas como “AgriFutura Perú” y “Mujeres Digitales Andinas” promueven el uso de drones agrícolas, sensores climáticos y plataformas de comercio electrónico para fortalecer la autonomía económica de las productoras rurales.
Estos esfuerzos no solo impulsan la innovación, sino que también rompen estereotipos de género en sectores tradicionalmente masculinizados.
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5. Educación, igualdad y resiliencia
A pesar de los avances, los desafíos persisten.
La tasa de analfabetismo femenino en zonas rurales del Perú aún supera el 12 %, y las brechas salariales entre hombres y mujeres rurales alcanzan el 25 %.
Asimismo, las mujeres siguen asumiendo cargas de trabajo doméstico no remunerado, lo que limita su participación en la toma de decisiones comunitarias.
Diversas organizaciones, como CARE Perú, FAO y ONU Mujeres, promueven programas de educación, alfabetización digital y liderazgo local, para garantizar que las mujeres rurales sean protagonistas activas del desarrollo sostenible.
6. Testimonios que inspiran: la fuerza del campo
En la comunidad de Llallán, Cajamarca, mujeres artistas del proyecto “Pintando Sueños” combinan arte y agricultura para revalorizar la identidad rural.
En Apurímac, asociaciones de tejedoras impulsan exportaciones sostenibles de textiles naturales, mientras que en Ucayali, mujeres shipibo-conibo aplican saberes ancestrales a la reforestación de la Amazonía.
Estas experiencias reflejan un nuevo paradigma: la mujer rural como líder, innovadora y defensora de la tierra.
Conclusiones: reconocer, invertir y acompañar
El 15 de octubre es más que una fecha conmemorativa; es un llamado a la acción.
Reconocer el trabajo de las mujeres rurales implica invertir en su desarrollo, garantizar su acceso a recursos y fortalecer su autonomía.
En sus manos se encuentra el equilibrio entre producción, sostenibilidad y cultura.
Ellas no solo alimentan al mundo, lo sostienen con su trabajo invisible y su sabiduría heredada.
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Fuentes Consultadas
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ONU Mujeres – Día Internacional de las Mujeres Rurales 2025: Sembrando resiliencia, cultivando futuro.
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FAO – Informe sobre la contribución de las mujeres rurales a la seguridad alimentaria global.
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MIDAGRI – Programa Mujer Rural y Emprendedora: resultados 2021–2025.
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FIDA – Empoderamiento y liderazgo de las mujeres rurales en América Latina.
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CARE Perú – Educación y desarrollo económico femenino en comunidades rurales.


