
La NASA confirmó que el telescopio espacial James Webb ha detectado indicios de vapor de agua en la atmósfera de un exoplaneta rocoso situado a 120 años luz de la Tierra, en la constelación de Leo. El hallazgo representa un avance crucial en la búsqueda de planetas potencialmente habitables, al tratarse de uno de los pocos mundos rocosos fuera del Sistema Solar que muestra señales compatibles con la presencia de agua.
1. Un hallazgo histórico en la exploración exoplanetaria
El anuncio fue realizado por el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, tras el análisis de datos captados por el instrumento NIRSpec del telescopio James Webb, especializado en espectros infrarrojos.
El exoplaneta, identificado como K2-18c, orbita una estrella enana roja y pertenece a un sistema que ya había sido estudiado por el telescopio Hubble.
Los espectros muestran una firma química débil pero consistente con vapor de agua, detectada en la atmósfera superior del planeta, lo que sugiere la posible existencia de condiciones templadas y volátiles.
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“Esta detección no confirma la presencia de océanos, pero sí demuestra que algunos planetas rocosos pueden retener vapor de agua, un ingrediente esencial para la vida,” explicó Dr. Thomas Greene, astrofísico de la NASA.
2. Un planeta rocoso en la zona habitable
K2-18c tiene aproximadamente 1,3 veces el tamaño de la Tierra y una masa estimada en 1,8 veces la terrestre.
Su órbita se encuentra dentro de la zona habitable de su estrella anfitriona, es decir, la región donde las temperaturas permitirían la existencia de agua líquida en la superficie.
La estrella, más fría y pequeña que el Sol, proporciona un ambiente de radiación más suave, aunque las erupciones estelares típicas de las enanas rojas podrían afectar la estabilidad de su atmósfera.
“Si el vapor de agua se confirma mediante nuevas observaciones, estaríamos ante uno de los mundos más prometedores para el estudio de habitabilidad,” señaló la investigadora española Dra. Carla Martínez, del Instituto de Astrofísica de Canarias.
3. Cómo el James Webb detectó el vapor de agua
El James Webb Space Telescope (JWST) utilizó la técnica de espectroscopía de tránsito, que consiste en observar la luz de una estrella mientras un planeta pasa frente a ella.
Durante ese tránsito, una fracción de la luz atraviesa la atmósfera del planeta y deja un “rastro químico” identificable mediante longitudes de onda.
Los investigadores detectaron una absorción de radiación infrarroja específica del vapor de agua (H₂O), con un nivel de confianza del 87 %, lo que motivará nuevas observaciones para confirmar los resultados.
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“El James Webb nos está permitiendo ver atmósferas planetarias con un detalle impensable hace apenas cinco años,” indicó la científica de misión Dr. Sarah Kaplan.
4. Implicaciones para la búsqueda de vida
La detección de vapor de agua en un planeta rocoso reaviva el debate sobre la frecuencia de mundos habitables en la galaxia.
Hasta ahora, la mayoría de las atmósferas con vapor de agua se habían hallado en gigantes gaseosos, donde las condiciones son incompatibles con la vida tal como la conocemos.
Este hallazgo sugiere que los planetas del tipo “supertierra” podrían conservar atmósferas densas con elementos volátiles esenciales.
Si se confirma la presencia de nubes o niebla atmosférica, el planeta podría tener un ciclo hidrológico primitivo, una característica clave para la estabilidad climática y biológica.
“Cada molécula de agua detectada fuera del Sistema Solar es una pista hacia el origen de la vida en el cosmos,” comentó el astrónomo francés Jean-Paul Roussel.
5. Los próximos pasos de la investigación
La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han programado nuevas observaciones para 2026, en las que el James Webb y el futuro telescopio ARIEL analizarán la composición química detallada del exoplaneta.
Se espera obtener información sobre metano, dióxido de carbono y monóxido de carbono, elementos que, junto con el vapor de agua, podrían indicar procesos geológicos o biológicos activos.
Los resultados alimentarán los modelos de habitabilidad planetaria y servirán de base para la próxima generación de misiones, como LUVOIR y HabEx, diseñadas para detectar directamente señales de vida microbiana en planetas cercanos.
Conclusión
El hallazgo del James Webb no solo amplía los horizontes de la astronomía, sino que redefine la manera en que entendemos los mundos más allá del Sistema Solar.
Detectar vapor de agua en un planeta rocoso a 120 años luz confirma que la Tierra no es una excepción aislada, sino parte de una vasta diversidad de entornos donde la vida podría florecer.
La pregunta ya no es si existen otros mundos habitables, sino cuántos y cuán pronto podremos conocerlos.
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Fuentes Consultadas
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NASA – Centro Goddard de Vuelos Espaciales, comunicado sobre detección de vapor de agua
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Instituto de Astrofísica de Canarias – Programa de análisis exoplanetario 2025
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Agencia Espacial Europea (ESA) – Proyecto ARIEL y cooperación con JWST
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Universidad de Harvard – Laboratorio de Astrofísica Planetaria
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Revista Nature Astronomy – Publicación del estudio sobre K2-18c (2025)


