
El cometa interestelar 3I/ATLAS podría haberse formado hace entre 10.000 y 12.000 millones de años, cuando la Vía Láctea era mucho más joven y el sistema solar todavía no existía. Nuevas observaciones del telescopio espacial James Webb revelaron una composición isotópica extraordinaria que apunta a un origen extremadamente frío, antiguo y distante.
Un visitante procedente de otro sistema planetario acaba de convertirse en una posible cápsula del tiempo del universo temprano. El cometa 3I/ATLAS, detectado mientras atravesaba nuestro vecindario cósmico, podría ser uno de los objetos más antiguos observados directamente por la humanidad.
Una investigación basada en observaciones del telescopio espacial James Webb estima que el cometa se formó hace entre 10.000 y 12.000 millones de años. Eso significa que podría ser más de dos veces más antiguo que el Sol, cuya edad se calcula en aproximadamente 4.600 millones de años.
La estimación no procede de una medición directa semejante a contar anillos de un árbol. Los astrónomos analizaron las proporciones de diferentes versiones de elementos químicos, conocidas como isótopos, presentes en los gases liberados por el cometa al calentarse cerca del Sol.
Esas señales químicas sugieren que 3I/ATLAS se formó en un ambiente mucho más frío, pobre en elementos pesados y expuesto a una intensa radiación. El escenario sería muy diferente al lugar donde nacieron la Tierra, los planetas y los cometas de nuestro sistema solar.
Edad estimada
Entre 10.000 y 12.000 millones de años.
Origen
Un sistema planetario situado fuera del sistema solar.
Instrumento clave
Espectrógrafo NIRSpec del telescopio James Webb.
¿Qué es el cometa interestelar 3I/ATLAS?
3I/ATLAS es un cometa que se originó fuera de nuestro sistema solar. Su órbita tiene una forma hiperbólica, lo que significa que no gira alrededor del Sol siguiendo una trayectoria cerrada. Entró desde el espacio interestelar, cruzó el sistema solar y continuará su viaje hacia el exterior.
El nombre contiene dos datos importantes. El número “3” indica que es el tercer objeto interestelar confirmado, mientras que la letra “I” significa interestelar. ATLAS hace referencia al sistema de telescopios que lo detectó: Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System.
Los otros dos visitantes interestelares confirmados fueron 1I/‘Oumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, detectado en 2019. Cada uno ofreció información distinta sobre materiales formados alrededor de otras estrellas.
3I/ATLAS, sin embargo, destaca por la extraordinaria antigüedad que sugiere su composición. También presenta una actividad típicamente cometaria: posee un núcleo helado y libera gases y polvo al recibir calor solar.
La clave: 3I/ATLAS no nació junto al Sol. Es un fragmento de otro sistema planetario que llegó hasta nosotros después de viajar posiblemente durante miles de millones de años.
Cómo descubrieron que podría ser tan antiguo
Después de que el cometa alcanzara su punto más cercano al Sol a finales de octubre de 2025, comenzó a alejarse nuevamente. El calentamiento solar había transformado parte de sus hielos en gases, formando una coma brillante alrededor del núcleo.
Ese momento ofreció una oportunidad excepcional. Los científicos utilizaron NIRSpec, el espectrógrafo de infrarrojo cercano del James Webb, para identificar moléculas y medir sus proporciones isotópicas.
Los isótopos son versiones de un mismo elemento que contienen diferente número de neutrones. Aunque pertenecen al mismo elemento químico, sus proporciones pueden revelar información sobre la temperatura, la radiación y la composición del lugar donde se formó un objeto.
En 3I/ATLAS, los investigadores encontraron una cantidad de deuterio extraordinariamente alta. El deuterio es una versión pesada del hidrógeno y estaba presente en el agua del cometa en una proporción aproximadamente 30 veces superior a la observada en cometas del sistema solar.
También detectaron una proporción muy baja de carbono-13 respecto al carbono-12. Como las generaciones sucesivas de estrellas van enriqueciendo la galaxia con determinados isótopos, esa escasez apunta a un origen durante una etapa muy antigua de la historia galáctica.
Importante: los 12.000 millones de años son una estimación basada en modelos de evolución química de la galaxia. La edad exacta todavía está sujeta a revisión y nuevas observaciones.
Un cometa mucho más antiguo que la Tierra
La Tierra y los demás planetas del sistema solar se formaron hace unos 4.500 millones de años. Si la estimación de 3I/ATLAS es correcta, el cometa habría existido entre 5.500 y 7.500 millones de años antes del nacimiento de nuestro planeta.
El universo tiene aproximadamente 13.800 millones de años. Por tanto, un objeto de 12.000 millones de años habría surgido cuando el cosmos tenía cerca del 13% de su edad actual.
En aquella época, la Vía Láctea era más joven y químicamente diferente. Habían nacido y muerto menos generaciones de estrellas, por lo que el gas disponible para formar nuevos sistemas contenía una menor cantidad de elementos pesados.
Los científicos creen que 3I/ATLAS pudo formarse alrededor de una estrella antigua y pobre en metales. También consideran posible que su sistema de origen ya no exista en su forma original.
| Objeto o acontecimiento | Edad aproximada | Comparación |
|---|---|---|
| Universo | 13.800 millones de años. | 3I/ATLAS podría haberse formado relativamente temprano en la historia cósmica. |
| 3I/ATLAS | Entre 10.000 y 12.000 millones de años. | Podría ser uno de los visitantes más antiguos estudiados directamente. |
| Sol | Alrededor de 4.600 millones de años. | El cometa podría ser más de dos veces más antiguo. |
| Tierra | Alrededor de 4.500 millones de años. | 3I/ATLAS ya existiría mucho antes de la formación terrestre. |
Nació en un ambiente extremadamente frío
Las proporciones isotópicas indican que los hielos de 3I/ATLAS se formaron a temperaturas extremadamente bajas, posiblemente cercanas a los 30 grados por encima del cero absoluto, alrededor de -243 grados Celsius.
Esto apunta a una zona muy alejada de su estrella original, más allá de la denominada línea de hielo del agua. En esa región, las temperaturas permitieron que moléculas volátiles permanecieran congeladas y fueran incorporadas al cuerpo del cometa.
La elevada cantidad de deuterio también indica que el material estuvo expuesto a radiación ultravioleta y rayos cósmicos, pero no sufrió un calentamiento prolongado capaz de modificar profundamente sus hielos.
En otras palabras, el cometa habría conservado durante miles de millones de años una parte de la composición química de la nube y el disco donde nació.
Lo que revelan sus isótopos
Mucho deuterio: señala una formación en condiciones extremadamente frías.
Poco carbono-13: sugiere un sistema nacido cuando la galaxia estaba menos enriquecida químicamente.
Radiación intensa: el material habría recibido radiación ultravioleta y cósmica.
Hielos preservados: gran parte de su composición antigua habría sobrevivido hasta hoy.
Cómo pudo escapar de su sistema planetario
Los cometas pueden ser expulsados de un sistema planetario por interacciones gravitacionales. El paso cercano a un planeta gigante puede modificar su velocidad y lanzarlos hacia el espacio interestelar.
También es posible que una colisión o una etapa inestable durante la formación planetaria haya provocado su expulsión. Una vez fuera, el objeto deja de estar ligado a su estrella y comienza un viaje independiente a través de la galaxia.
En el caso de 3I/ATLAS, no se conoce el lugar exacto de origen. Su sistema podría encontrarse a enormes distancias o haber cambiado completamente durante los miles de millones de años transcurridos.
Los investigadores consideran probable un origen en la Vía Láctea, aunque su antigüedad permite estudiar incluso la posibilidad de que proceda de otra galaxia cercana. Esa hipótesis todavía no está demostrada.
Un viaje difícil de reconstruir: determinar su edad química es posible, pero identificar la estrella exacta de la que fue expulsado resulta mucho más complicado.
Contiene moléculas relacionadas con los elementos de la vida
A pesar de haberse formado en un entorno frío y antiguo, 3I/ATLAS contiene moléculas orgánicas formadas por elementos como carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y azufre.
Estos elementos constituyen componentes esenciales de la química de la vida tal como la conocemos. Su presencia no significa que el cometa albergue vida ni demuestra que proceda de un sistema habitado.
Lo que sí demuestra es que los componentes químicos necesarios para formar moléculas complejas ya podían ser abundantes en discos planetarios muy antiguos.
Esta información ayuda a comprender cómo se distribuyeron los materiales orgánicos durante las primeras etapas de la galaxia y si los ingredientes básicos de la vida pudieron aparecer en numerosos sistemas planetarios.
Precisión científica: detectar moléculas orgánicas no equivale a encontrar organismos vivos. La evidencia disponible muestra que 3I/ATLAS es un cometa natural.
Por qué el sistema solar podría ser diferente
Las diferencias entre 3I/ATLAS y los cometas locales ofrecen una oportunidad para comparar nuestro sistema solar con otros entornos planetarios.
Los cometas del sistema solar se formaron dentro de una nube de gas y polvo con determinadas temperaturas, concentraciones químicas y niveles de radiación. 3I/ATLAS conserva la firma de condiciones radicalmente distintas.
Su agua contiene una proporción de deuterio que no coincide con los valores habituales de los cometas conocidos. Su composición de carbono también se aparta de la observada en objetos cercanos.
Estas diferencias sugieren que los sistemas planetarios pueden producir cometas muy diversos. Nuestro sistema solar podría representar solo una de muchas formas posibles de organizar materiales, hielos y planetas alrededor de una estrella.
Una ventana a otros sistemas: estudiar un cometa interestelar permite analizar directamente materia formada alrededor de otra estrella sin necesidad de viajar hasta ella.
¿Representó algún peligro para la Tierra?
3I/ATLAS no representó una amenaza para nuestro planeta. Su punto más cercano a la Tierra fue de aproximadamente 1,8 unidades astronómicas, equivalentes a unos 270 millones de kilómetros.
El cometa alcanzó su perihelio, o punto más próximo al Sol, hacia el 30 de octubre de 2025. Pasó a alrededor de 1,4 unidades astronómicas del Sol, ligeramente dentro de la órbita de Marte.
Su trayectoria lo lleva nuevamente hacia el exterior. Los cálculos indican que pasará más allá de la órbita de Plutón hacia 2029 y continuará alejándose hasta abandonar las regiones exteriores del sistema solar.
Como sigue una órbita abierta, no regresará periódicamente como ocurre con algunos cometas ligados al Sol.
Diferencias entre 3I/ATLAS y otros visitantes interestelares
| Objeto | Descubrimiento | Característica destacada |
|---|---|---|
| 1I/‘Oumuamua | 2017. | Primer objeto interestelar confirmado y con características físicas inusuales. |
| 2I/Borisov | 2019. | Primer visitante interestelar con comportamiento claramente cometario. |
| 3I/ATLAS | 2025. | Composición isotópica extrema y posible edad de hasta 12.000 millones de años. |
Qué falta investigar
Los científicos continuarán analizando las observaciones obtenidas por James Webb, Hubble, SPHEREx, TESS y otras misiones espaciales que estudiaron el cometa durante su paso.
Una de las prioridades será refinar la edad estimada. Los modelos químicos galácticos permiten establecer un intervalo probable, pero nuevas mediciones podrían modificarlo.
También interesa determinar con mayor precisión el tamaño del núcleo, su composición mineral, la distribución de moléculas orgánicas y los cambios producidos por su aproximación al Sol.
Otra pregunta abierta es si los visitantes interestelares como 3I/ATLAS son comunes y simplemente difíciles de detectar. Los nuevos observatorios podrían descubrir muchos más durante los próximos años.
Preguntas todavía abiertas
Edad exacta: ¿se acerca realmente a los 12.000 millones de años?
Lugar de origen: ¿nació en la Vía Láctea o llegó desde una galaxia vecina?
Sistema original: ¿qué tipo de estrella y planetas lo acompañaron?
Frecuencia: ¿cuántos objetos interestelares atraviesan el sistema solar sin ser detectados?
Conclusión: una cápsula del tiempo procedente de otro sistema
El cometa 3I/ATLAS podría ser uno de los objetos más antiguos observados dentro de nuestro sistema solar. Su posible edad, situada entre 10.000 y 12.000 millones de años, lo convierte en una pieza excepcional para estudiar las primeras etapas de la Vía Láctea.
Las mediciones del James Webb revelaron agua extremadamente rica en deuterio y proporciones de carbono distintas a las de cualquier cometa conocido en nuestro sistema. Estas características apuntan a un nacimiento en un ambiente muy frío, antiguo y químicamente primitivo.
Aunque no es posible señalar todavía su estrella de origen, el cometa conserva información sobre un sistema planetario que pudo existir miles de millones de años antes que el nuestro.
Su paso fue breve, pero científicamente invaluable. 3I/ATLAS demuestra que los fragmentos expulsados de sistemas lejanos pueden atravesar la galaxia y llegar hasta nuestro vecindario, llevando consigo la historia química de mundos que nunca podremos observar de cerca.
Resumen final
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa el sistema solar.
Su edad estimada se sitúa entre 10.000 y 12.000 millones de años.
El telescopio James Webb detectó una cantidad de deuterio aproximadamente 30 veces superior a la observada en cometas locales.
Su composición de carbono indica que pudo formarse cuando la Vía Láctea era mucho más joven.
No representó peligro para la Tierra y continuará alejándose hasta abandonar el sistema solar.
El hallazgo ofrece una oportunidad única para estudiar materiales procedentes de un sistema planetario antiguo y distante.


