
En medio de la ola de manifestaciones lideradas por jóvenes en distintas regiones del país, un alto dirigente eclesiástico peruano expresó su respaldo al derecho a la protesta pacífica y pidió al gobierno “escuchar el clamor de una juventud que busca dignidad, justicia y futuro”. Las declaraciones, emitidas durante una homilía en Lima, han generado amplio debate político y mediático, en un contexto de tensión creciente entre manifestantes y fuerzas del orden tras la asunción del presidente interino José Jerí.
1. La Iglesia interviene en el debate público
Durante una misa celebrada en la Basílica Catedral de Lima, el arzobispo auxiliar de Lima, monseñor Carlos Castillo Mattasoglio, dedicó su homilía dominical a reflexionar sobre las recientes manifestaciones juveniles en todo el país.
Con tono conciliador, llamó a respetar la protesta pacífica y condenó el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades.
“Los jóvenes no son enemigos del país, son su esperanza. Protestan porque aman al Perú y porque no aceptan la corrupción ni la violencia como forma de vida”, expresó el prelado ante cientos de asistentes.
La intervención se produjo tras una semana de movilizaciones masivas encabezadas por estudiantes, colectivos artísticos y organizaciones barriales, que reclaman reformas políticas, transparencia y oportunidades laborales.
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2. El mensaje que divide opiniones
Las palabras del líder religioso fueron recibidas con aplausos por sectores civiles y académicos, pero también críticas desde el oficialismo y grupos conservadores.
El ministro del Interior respondió que “el Estado garantiza la libre expresión, pero no tolerará el vandalismo ni la desobediencia civil”, mientras varios parlamentarios consideraron “inoportuna” la intervención de la Iglesia en asuntos políticos.
Por su parte, organizaciones de derechos humanos elogiaron la postura pastoral, destacando que “recupera el papel moral de la Iglesia como defensora de los más vulnerables.”
“La voz eclesiástica no debe callar cuando hay vidas en riesgo. El Evangelio también es justicia social”, señaló la socióloga María del Pilar Arroyo.
3. Una generación que desafía el sistema
La llamada “Generación Z” —jóvenes nacidos entre 1995 y 2010— se ha convertido en el motor de las protestas sociales en el Perú.
Con fuerte presencia en redes sociales y plataformas digitales, esta generación articula sus reclamos mediante performances, videos y campañas virales, fusionando activismo con cultura urbana.
Sus demandas incluyen:
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Reforma del sistema educativo y acceso equitativo a universidades públicas.
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Empleo digno y rechazo a la precarización laboral.
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Fin de la corrupción política y transparencia en los contratos públicos.
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Protección ambiental y justicia climática.
En Lima, Arequipa y Trujillo, las movilizaciones han logrado convocar a miles de jóvenes sin afiliación partidaria, lo que expertos consideran “un signo de renovación democrática desde la calle.”
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4. La posición del gobierno interino
El presidente José Jerí respondió con cautela ante las declaraciones eclesiásticas, afirmando que “respeta la libertad religiosa y de opinión”, pero que “las protestas deben desarrollarse dentro del orden constitucional.”
Sin embargo, los reportes de organizaciones humanitarias confirman más de 200 heridos y decenas de detenidos tras los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales en los últimos días.
El gobierno evalúa un plan de diálogo nacional con representantes estudiantiles, pero aún no se ha anunciado una mesa formal.
Mientras tanto, la popularidad del mandatario interino se mantiene en descenso, según encuestas recientes, especialmente entre el electorado joven.
5. El rol social de la Iglesia en tiempos de crisis
Históricamente, la Iglesia Católica peruana ha desempeñado un papel mediador en momentos de conflicto político y social.
Desde la dictadura militar hasta las protestas del siglo XXI, los líderes religiosos han intervenido para promover la paz y denunciar la violencia estatal.
En este caso, la intervención de monseñor Castillo representa una voz moral que reaviva la discusión sobre el rol ético de las instituciones ante la crisis democrática.
Diversos obispos del interior del país también han expresado solidaridad con los manifestantes, especialmente en regiones donde la represión ha sido más severa.
“El clamor juvenil es también una oración por justicia. Ignorarlo sería cerrar los ojos ante el Evangelio”, concluyó el arzobispo en su mensaje.
Conclusiones: fe, juventud y ciudadanía
La defensa eclesiástica de las protestas juveniles marca un punto de inflexión en el diálogo entre Iglesia, Estado y sociedad.
En un contexto de desconfianza hacia la clase política, la voz moral de la Iglesia podría servir como puente para reconstruir el diálogo nacional, siempre que logre mantener independencia y coherencia ética.
La “Generación Z” ha irrumpido con fuerza en el panorama cívico peruano, exigiendo cambios estructurales y transparencia.
Que la Iglesia se sume al llamado a la escucha y la dignidad podría transformar la protesta en una oportunidad de reconciliación nacional.
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Fuentes Consultadas
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Arzobispado de Lima – Homilía de monseñor Carlos Castillo sobre la juventud y el compromiso ciudadano (octubre 2025).
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Diario La República – Iglesia llama al respeto por las protestas juveniles en Lima.
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Reuters – Peru’s Church leader backs youth protests amid political tensions.
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Defensoría del Pueblo – Informe sobre las manifestaciones juveniles 2025.
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BBC Mundo – La Generación Z peruana: cómo se organiza y qué reclama.


