
Un nuevo análisis internacional revela que las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) de China se han estabilizado e incluso disminuido ligeramente durante los últimos 18 meses, marcando un hito sin precedentes en la lucha global contra el cambio climático.
1. Un giro histórico en la mayor economía emisora del planeta
Durante décadas, China ha sido el mayor emisor de CO₂ del mundo, representando casi el 30% de las emisiones globales.
Sin embargo, un estudio reciente del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA) y la Universidad Tsinghua indica que el país ha logrado romper su tendencia ascendente gracias a una combinación de políticas energéticas, inversión en tecnologías limpias y una menor dependencia del carbón.
El informe muestra que entre mediados de 2023 y finales de 2024, las emisiones totales se mantuvieron estables, con ligeros descensos en sectores industriales intensivos como el acero, el cemento y la generación térmica.
Este comportamiento se da en paralelo al crecimiento acelerado de la capacidad renovable, especialmente en regiones del noroeste y este del país.
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“China está demostrando que es posible mantener el crecimiento económico mientras se estabilizan las emisiones”, señaló Lauri Myllyvirta, analista principal del CREA.
2. Energía solar y eólica: motores de la transformación
El informe destaca que solo en 2024, China instaló 240 GW solares y 61 GW eólicos, equivalentes a más de la capacidad eléctrica total de países como Alemania o Brasil.
Estas cifras consolidan a China como líder mundial en la transición energética, superando ampliamente los objetivos previstos en su plan quinquenal.
El desarrollo de megaproyectos solares en el desierto de Gobi y la provincia de Xinjiang, junto con parques eólicos marinos en el este del país, ha reducido drásticamente la participación del carbón en la matriz energética.
Actualmente, más del 36% de la electricidad china proviene de fuentes limpias, frente al 26% registrado en 2020.
Además, el avance en la tecnología de baterías y almacenamiento energético permite gestionar de manera más eficiente la intermitencia de estas fuentes renovables, garantizando estabilidad en la red nacional.
3. Impacto ambiental y económico del cambio de tendencia
La estabilización de las emisiones tiene efectos directos sobre la calidad del aire y la salud pública, especialmente en ciudades como Beijing y Shanghái, que durante años sufrieron altos niveles de contaminación atmosférica.
La reducción de partículas finas (PM2.5) en zonas urbanas ha disminuido hasta en un 15% durante el último año, según datos del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente.
En el plano económico, la expansión de las energías renovables ha generado más de 1,2 millones de nuevos empleos en sectores como la manufactura de paneles, instalación de turbinas y mantenimiento de redes inteligentes.
China también lidera la exportación global de tecnologías verdes, suministrando módulos fotovoltaicos, baterías y turbinas a más de 80 países.
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“El desarrollo de la energía limpia no solo reduce emisiones, también impulsa innovación, empleo y liderazgo global,” afirmó Zhang Jianhua, director de la Administración Nacional de Energía.
4. Desafíos persistentes: carbón, demanda y transporte
A pesar de los avances, el informe advierte que el país enfrenta retos estructurales.
El carbón aún representa cerca del 55% de la generación eléctrica, y algunas provincias han aprobado nuevos proyectos térmicos para garantizar el suministro ante picos de demanda.
Asimismo, el sector transporte —impulsado por el crecimiento del parque automotor— continúa siendo una fuente importante de emisiones urbanas.
La transición hacia vehículos eléctricos y trenes de alta eficiencia avanza, pero todavía requiere una infraestructura más robusta y redes de carga ampliadas.
El equilibrio entre crecimiento industrial y sostenibilidad sigue siendo uno de los principales dilemas de la política energética china.
5. Un posible punto de inflexión climático global
Los expertos consideran que si China ha alcanzado efectivamente su pico de emisiones, el mundo podría estar más cerca de cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
El liderazgo de la segunda economía más grande del planeta puede acelerar la descarbonización global, especialmente si otros países en desarrollo siguen su modelo de inversión en renovables.
El estudio sugiere que, de mantenerse el ritmo actual, China podría reducir sus emisiones totales en un 5 a 8% antes de 2030, adelantando en varios años sus compromisos climáticos internacionales.
Sin embargo, advierte que la verdadera prueba será mantener esta tendencia frente a las fluctuaciones económicas y a la presión de los sectores industriales tradicionales.
Conclusión
El análisis confirma que China se encuentra en un punto de inflexión histórico, donde el desarrollo económico comienza a desacoplarse del aumento de las emisiones.
La combinación de innovación tecnológica, expansión renovable y voluntad política está redefiniendo el papel del país en la lucha contra el cambio climático.
Si la estabilización de las emisiones se consolida, el liderazgo climático global podría desplazarse de los compromisos simbólicos a los resultados tangibles, con China como uno de sus principales protagonistas.
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Fuentes Consultadas
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Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA) – Reporte sobre emisiones y energía en China 2025
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Universidad Tsinghua – Informe de Transición Energética 2025
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Administración Nacional de Energía de China – Estadísticas de capacidad instalada
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Agencia Internacional de Energía (AIE) – Perspectivas renovables mundiales 2025
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Nature Energy, The Guardian Environment, South China Morning Post Energy – Análisis y cobertura especializada


