
La fabricación argentina de zapatillas para marcas internacionales atraviesa una profunda reestructuración. Grupo Dass, proveedor regional de Nike, Adidas y otras compañías deportivas, trasladó parte de la maquinaria que utilizaba en Argentina hacia Paraguay, donde amplía su producción bajo un régimen de maquila con menores costos.
El denominado “efecto Paraguay” comenzó a sentirse con fuerza en la industria argentina del calzado. Grupo Dass, uno de los principales fabricantes regionales de zapatillas e indumentaria deportiva, trasladó parte de su estructura productiva desde Argentina hacia una nueva operación paraguaya.
La compañía fabrica para marcas internacionales como Nike, Adidas, Fila, Asics y Champion. Por ello, la transferencia de maquinaria y producción despertó preocupación por el futuro del sello “made in Argentina”, especialmente entre trabajadores, sindicatos y empresas vinculadas a la cadena del calzado.
Sin embargo, es importante hacer una precisión: Nike y Adidas no anunciaron directamente una salida completa del país. La decisión corresponde a Grupo Dass, una empresa de capitales regionales que produce bajo contrato para esas marcas y que está reorganizando sus plantas de acuerdo con los costos y condiciones de cada mercado.
Empresa involucrada
Grupo Dass, fabricante regional para grandes marcas deportivas.
Movimiento industrial
Traslado de maquinaria argentina hacia una operación en Paraguay.
Razón principal
Menores costos, incentivos fiscales y mejores condiciones para exportar.
Qué ocurrió con la producción de Nike y Adidas en Argentina
Durante años, Grupo Dass produjo zapatillas para reconocidas marcas deportivas desde plantas ubicadas en Argentina. Entre sus operaciones más importantes estuvieron las fábricas de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Eldorado, Misiones.
La planta de Coronel Suárez cerró sus puertas durante la reestructuración anterior. Parte de las máquinas que permanecían en esas instalaciones fueron posteriormente trasladadas a Paraguay para ser incorporadas a una nueva operación manufacturera.
Mientras tanto, la fábrica de Eldorado quedó como uno de los últimos centros argentinos relevantes para la producción de calzado contratado por Nike, Adidas y otras marcas. Esa planta también sufrió reducciones de actividad, desvinculaciones y dudas sobre la continuidad de algunos pedidos.
El traslado no significa necesariamente que todas las zapatillas de esas marcas dejarán de fabricarse inmediatamente en Argentina. Sí representa, no obstante, una pérdida progresiva de capacidad industrial y una advertencia sobre la competitividad del país frente a sus vecinos.
La clave: Nike y Adidas no mudaron directamente una fábrica propia. Fue su proveedor Grupo Dass el que trasladó maquinaria y parte de su producción hacia Paraguay.
¿Qué es el llamado “efecto Paraguay”?
La expresión “efecto Paraguay” se utiliza para describir la creciente atracción que ejerce el país sobre industrias de Argentina y Brasil. Paraguay ofrece costos laborales y energéticos competitivos, una estructura tributaria más ligera y mecanismos que favorecen la producción destinada a la exportación.
Uno de los instrumentos más importantes es el régimen de maquila. Este sistema permite que una empresa importe temporalmente materias primas, piezas o maquinaria para transformar productos en Paraguay y posteriormente exportarlos.
Las empresas instaladas bajo este esquema pueden acceder a una carga tributaria reducida y a procedimientos diseñados para facilitar operaciones industriales internacionales. Para compañías que producen grandes cantidades con márgenes ajustados, estas ventajas pueden inclinar la decisión sobre dónde instalar una fábrica.
Paraguay también cuenta con energía hidroeléctrica abundante y una ubicación estratégica dentro del Mercosur. Esas condiciones lo convierten en un destino atractivo para industrias textiles, autopartistas, químicas, plásticas y de calzado.
Lectura económica: Paraguay no compite únicamente con salarios más bajos. También ofrece un sistema fiscal, energético y exportador diseñado para captar inversiones industriales.
Inversión y empleos en la nueva operación paraguaya
Los reportes empresariales estiman que la operación paraguaya de Grupo Dass involucra una inversión cercana a 40 millones de dólares. El proyecto contempla maquinaria, líneas de fabricación, infraestructura y capacitación de trabajadores.
La empresa habría incorporado alrededor de 600 empleados para poner en marcha la producción de zapatillas e indumentaria destinada a marcas internacionales. Esta creación de puestos contrasta con los recortes registrados en las fábricas argentinas.
El objetivo sería abastecer mercados regionales y utilizar Paraguay como plataforma exportadora. La operación permite combinar mano de obra local, energía competitiva, beneficios tributarios y acceso comercial al Mercosur.
Para Paraguay, la llegada de Dass significa empleo, transferencia tecnológica y diversificación industrial. Para Argentina, representa la pérdida parcial de una actividad que durante décadas generó puestos de trabajo especializados y una amplia red de proveedores.
| Aspecto | Argentina | Paraguay |
|---|---|---|
| Situación industrial | Cierres, reducción de actividad y desvinculaciones. | Ampliación de capacidad y nuevas líneas productivas. |
| Empleo | Pérdida y suspensión de puestos en plantas históricas. | Alrededor de 600 contrataciones reportadas. |
| Costos | Alta presión tributaria, logística y laboral. | Menores costos y beneficios del régimen de maquila. |
| Perspectiva | Incertidumbre sobre nuevos contratos y volumen de producción. | Expansión como plataforma exportadora regional. |
La crisis de la planta de Eldorado
La situación de la fábrica de Eldorado, en la provincia de Misiones, se convirtió en uno de los principales símbolos de la crisis. La instalación empleó durante años a centenares de trabajadores dedicados a la fabricación de calzado deportivo.
A comienzos de 2026, la compañía desvinculó a decenas de empleados en medio de una caída del nivel de actividad. Representantes sindicales advirtieron que los pedidos solo garantizaban trabajo durante algunos meses y que podían producirse nuevas suspensiones.
Los problemas no comenzaron en 2026. La empresa venía reduciendo personal y líneas productivas debido a la caída de ventas, la menor utilización de capacidad instalada y el ingreso creciente de zapatillas importadas.
La preocupación sindical aumentó cuando se confirmó que maquinaria procedente de la antigua planta de Coronel Suárez había sido enviada a Paraguay. Para los trabajadores, ese movimiento demostró que la compañía estaba construyendo capacidad fuera de Argentina mientras reducía operaciones dentro del país.
Alerta laboral: el principal temor es que la producción paraguaya reemplace progresivamente los pedidos que antes sostenían el empleo en Eldorado.
Apertura de importaciones y caída del consumo
La reorganización de Dass coincide con cambios importantes en la economía argentina. La apertura comercial facilitó el ingreso de ropa, calzado y productos terminados desde distintos países, elevando la competencia para las fábricas locales.
Al mismo tiempo, el consumo interno se mantuvo debilitado por la pérdida de poder adquisitivo. Las zapatillas deportivas son productos sensibles al ingreso disponible: cuando las familias reducen gastos, suelen postergar la compra o buscar alternativas más económicas.
Las fábricas argentinas quedaron presionadas por ambos lados. Por una parte, venden menos dentro del país. Por otra, compiten con artículos importados producidos en economías con costos significativamente inferiores.
Las empresas industriales también cuestionan la carga tributaria, los costos logísticos, el precio del financiamiento y la falta de estabilidad. El sector sostiene que la apertura se produjo más rápido que las reformas necesarias para reducir el costo de fabricar localmente.
Factores que afectan al calzado argentino
Importaciones: mayor ingreso de zapatillas y prendas terminadas.
Consumo: caída de las ventas por pérdida de poder adquisitivo.
Impuestos: fuerte peso tributario sobre producción y comercialización.
Financiamiento: dificultades para invertir y sostener capital de trabajo.
Competencia regional: Paraguay ofrece costos e incentivos más atractivos.
¿Es realmente el fin del “made in Argentina”?
Hablar del final absoluto de la producción argentina de Nike y Adidas sería prematuro. Grupo Dass todavía puede mantener contratos o líneas de fabricación en el país, mientras otras empresas producen indumentaria, accesorios o componentes para marcas internacionales.
No obstante, la tendencia es preocupante. Cada planta cerrada, máquina trasladada y contrato perdido reduce el conocimiento industrial acumulado. Fabricar una zapatilla requiere operarios capacitados, proveedores de suelas, telas, adhesivos, envases, transporte, mantenimiento y servicios técnicos.
Cuando una línea de producción migra, no se pierde únicamente el empleo directo. También se debilita una red de pequeñas y medianas empresas que depende de esa actividad.
Por ello, el traslado hacia Paraguay tiene un significado mayor que el movimiento físico de unas máquinas. Refleja una disputa regional por inversiones, empleo y capacidad manufacturera.
Precisión: no desapareció toda la producción local de estas marcas, pero la reducción de capacidad muestra un retroceso concreto del calzado argentino.
Nike y Adidas trabajan con fabricantes contratados
Nike y Adidas operan mediante redes internacionales de proveedores. Las marcas diseñan productos, establecen estándares, administran campañas y comercializan sus colecciones, mientras compañías contratistas se encargan de gran parte de la fabricación.
Grupo Dass forma parte de ese modelo. Produce bajo especificaciones de cada marca y ajusta sus plantas según los pedidos recibidos. Por ello, las decisiones de producción pueden cambiar rápidamente si una marca reduce volúmenes, modifica proveedores o decide importar productos terminados.
Esta estructura permite a las multinacionales mover pedidos entre diferentes países sin necesidad de ser propietarias directas de todas las fábricas. Para los trabajadores, representa un riesgo, porque el empleo depende de contratos renovados periódicamente y de la competitividad de cada planta.
La situación también explica por qué la noticia debe interpretarse con precisión: el traslado fue ejecutado por el proveedor, aunque afecte a productos y pedidos correspondientes a Nike, Adidas y otras marcas.
Qué gana Paraguay con la llegada de Dass
Paraguay busca convertirse en un centro industrial competitivo dentro del Mercosur. La llegada de un fabricante vinculado a marcas globales le permite mostrar que puede atraer proyectos de mayor escala y complejidad.
Los beneficios potenciales incluyen creación de empleos formales, capacitación técnica, exportaciones, incorporación de maquinaria y desarrollo de proveedores nacionales. También puede atraer nuevas inversiones relacionadas con textiles, empaques, logística y componentes para calzado.
El desafío paraguayo será evitar que su competitividad dependa únicamente de bajos costos. Para consolidar la industria necesita mejorar capacitación, infraestructura, productividad y valor agregado.
Si el proyecto prospera, Paraguay podría ampliar su participación en cadenas regionales de marcas deportivas y competir por nuevos contratos actualmente distribuidos entre Brasil, Argentina y países asiáticos.
Oportunidad paraguaya: convertir empleos iniciales de maquila en una cadena industrial con proveedores, capacidades técnicas y mayor valor agregado.
Qué necesita Argentina para recuperar competitividad
La discusión no puede reducirse a cerrar importaciones o impedir que las empresas se trasladen. Argentina necesita construir condiciones para que fabricar localmente vuelva a ser atractivo.
Entre las demandas empresariales aparecen una reducción de la carga tributaria, mayor previsibilidad, acceso a financiamiento, infraestructura logística eficiente y reglas comerciales que eviten prácticas desleales.
También se requiere inversión en tecnología, diseño, automatización y capacitación. Competir únicamente con salarios sería insuficiente frente a países asiáticos o vecinos con regímenes industriales especiales.
La industria del calzado puede sostener empleo si logra combinar escala, calidad, productividad y diferenciación. Para ello, el Estado, las empresas y los sindicatos necesitan acordar una estrategia que permita modernizar plantas sin abandonar a los trabajadores.
| Medida | Objetivo | Resultado esperado |
|---|---|---|
| Reforma tributaria | Reducir impuestos acumulados sobre producción y venta. | Menor diferencia de costos frente a importados. |
| Crédito productivo | Financiar maquinaria, innovación y capital de trabajo. | Plantas más modernas y productivas. |
| Capacitación | Actualizar habilidades de trabajadores y técnicos. | Más calidad, productividad y empleabilidad. |
| Control comercial | Evitar subfacturación y competencia irregular. | Condiciones más equilibradas para productores locales. |
Conclusión: Paraguay gana producción mientras Argentina pierde capacidad industrial
El traslado de maquinaria de Grupo Dass hacia Paraguay simboliza el cambio que atraviesa la industria regional. Mientras el país vecino atrae inversiones mediante maquila, energía competitiva y menores costos, Argentina enfrenta cierres, despidos y caída de producción.
No se trata de una retirada formal y completa de Nike y Adidas, sino de la reorganización de uno de sus principales fabricantes contratados. Aun así, el impacto es real: una parte de la capacidad que antes estaba en territorio argentino comenzó a operar desde Paraguay.
El llamado “efecto Paraguay” plantea una advertencia para Argentina. Sin una estrategia que mejore productividad y reduzca costos estructurales, otras empresas podrían seguir el mismo camino.
La discusión de fondo no es únicamente dónde se fabricará una zapatilla. Está en juego la posibilidad de conservar empleo industrial, conocimiento técnico y cadenas productivas capaces de competir dentro de una economía regional cada vez más integrada.
Resumen final
Grupo Dass trasladó parte de la maquinaria utilizada en Argentina hacia Paraguay.
La compañía fabrica productos para Nike, Adidas, Fila, Asics y otras marcas.
La operación paraguaya contempla una inversión estimada de US$40 millones y alrededor de 600 empleos.
Argentina enfrenta caída del consumo, aumento de importaciones, cierres y pérdida de competitividad.
El traslado no representa la salida directa y total de Nike o Adidas, pero sí un retroceso importante para el sello “made in Argentina”.


