
Cada 17 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una fecha proclamada por las Naciones Unidas en 1992 para reafirmar el compromiso de los Estados con la dignidad humana, la igualdad y la justicia social. En 2025, la efeméride llega en un contexto desafiante: más de 700 millones de personas viven en pobreza extrema, afectadas por la desigualdad, los conflictos y los efectos del cambio climático.
1. Un compromiso que nació de la voz ciudadana
La fecha tiene su origen en una manifestación realizada el 17 de octubre de 1987 en París, cuando más de 100 mil personas se congregaron en la Plaza del Trocadero, lugar donde se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Allí, el padre Joseph Wresinski, fundador del movimiento ATD Cuarto Mundo, proclamó que “la pobreza es una violación de los derechos humanos”, marcando el inicio de una lucha colectiva por la dignidad y la igualdad.
Cinco años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente la fecha, consolidándola como un espacio de reflexión, acción y solidaridad mundial.
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2. Pobreza en cifras: un desafío persistente
Según el Informe de Desarrollo Humano 2025 del PNUD, más de 700 millones de personas sobreviven con menos de US$ 2,15 diarios, cifra que representa la línea de pobreza extrema establecida por el Banco Mundial.
A nivel global:
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1 de cada 10 personas vive en pobreza extrema.
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El 60 % de los afectados son mujeres y niñas.
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En América Latina, la pobreza afecta al 30 % de la población, siendo los sectores rurales e indígenas los más vulnerables.
Las desigualdades se agudizan por la inflación, los conflictos armados y los efectos del cambio climático, que reducen las oportunidades de empleo y acceso a servicios básicos.
“Erradicar la pobreza no es solo un objetivo económico, sino un imperativo moral”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, en su mensaje anual.
3. América Latina y el Perú: brechas que persisten
En América Latina, las economías más desiguales enfrentan retos estructurales: informalidad laboral, bajo acceso a educación y salud, y dependencia de recursos extractivos.
En el caso del Perú, la pobreza monetaria afectó al 27 % de la población en 2024, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), lo que equivale a más de 8,5 millones de personas.
Aunque el crecimiento económico ha sido sostenido, la desigualdad regional y la precariedad laboral impiden que los beneficios lleguen equitativamente a toda la población.
Programas como Juntos, Foncodes y el Plan Hambre Cero 2030 buscan reducir las brechas, pero los expertos advierten que se requiere una reforma integral del gasto social y mayor inversión en educación técnica y digital.
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4. La pobreza multidimensional: más allá del ingreso
El concepto de pobreza ha evolucionado: ya no se mide solo por la falta de dinero, sino por la privación de oportunidades y derechos.
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), elaborado por el PNUD y la Universidad de Oxford, analiza factores como salud, educación, empleo, vivienda y acceso a tecnologías.
En 2025, más de 1.300 millones de personas viven en condiciones de pobreza multidimensional.
Esto significa que, aun cuando algunos superan la línea de ingreso mínimo, siguen excluidos de la educación, la conectividad o los servicios básicos.
“Reducir la pobreza requiere construir sistemas sociales resilientes, no solo transferir recursos”, destacó la economista Sakiko Fukuda-Parr.
5. Tecnología, sostenibilidad y empoderamiento social
Las soluciones actuales apuntan a un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo, basado en tres pilares:
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Educación y digitalización: programas de alfabetización tecnológica para jóvenes y mujeres.
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Economía verde: empleos sostenibles en agricultura, energía limpia y reciclaje.
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Protección social universal: redes de seguridad que garanticen ingresos mínimos y acceso a salud.
En África y América Latina, proyectos apoyados por el Banco Mundial y la FAO promueven agricultura resiliente y microemprendimientos rurales, demostrando que el empoderamiento comunitario puede transformar realidades locales.
Conclusiones: erradicar la pobreza es construir dignidad
El 17 de octubre recuerda que la pobreza no es inevitable, sino el resultado de decisiones políticas y económicas.
Erradicarla implica redistribuir oportunidades, garantizar derechos y escuchar a quienes viven en exclusión.
En un mundo donde la tecnología y la riqueza crecen más rápido que la equidad, el reto global sigue siendo que nadie quede atrás.
Como señaló la ONU en su mensaje 2025:
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“La verdadera prosperidad comienza cuando la dignidad humana deja de ser un privilegio.”
Fuentes Consultadas
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Naciones Unidas – Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza 2025: Construir esperanza desde la equidad.
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PNUD – Informe de Desarrollo Humano 2025.
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Banco Mundial – Poverty and Shared Prosperity Report 2025.
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INEI – Situación de la pobreza monetaria en el Perú, 2024.
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FAO – Programas de resiliencia rural y reducción de pobreza en América Latina.


