
Un terremoto de magnitud 6.3 sacudió la provincia de Balkh, en el norte de Afganistán, durante la madrugada del 3 de noviembre de 2025, dejando decenas de muertos, cientos de heridos y daños severos en infraestructura.
1. El impacto del sismo: destrucción en el norte afgano
El Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo (EMSC) reportó que el epicentro del sismo se localizó a 35 kilómetros al suroeste de Mazar-i-Sharif, con una profundidad de 10 kilómetros, lo que amplificó el impacto destructivo.
Testigos locales describen escenas de pánico y derrumbes masivos en aldeas rurales donde las construcciones de adobe no resistieron el temblor.
Las autoridades de facto en Afganistán informaron de al menos 70 fallecidos y más de 400 heridos, aunque las cifras podrían aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate.
Varios hospitales improvisados atienden a los heridos, mientras el acceso a las zonas afectadas se dificulta por carreteras bloqueadas y cortes eléctricos.
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“Todo ocurrió en segundos; las casas se derrumbaron y muchos siguen atrapados,” relató Faridullah Rahmani, habitante de la aldea de Zari.
2. Crisis humanitaria y respuesta internacional
La Media Luna Roja Afgana desplegó equipos de emergencia para buscar sobrevivientes bajo los escombros, pero advirtió que la falta de maquinaria pesada y combustible ralentiza los esfuerzos.
Por su parte, la ONU activó el Mecanismo de Respuesta Rápida para proporcionar refugios temporales, alimentos y suministros médicos.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) enviaron convoyes desde Kabul con ayuda de emergencia, mientras UNICEF distribuye kits de agua y saneamiento en las zonas rurales.
Las organizaciones humanitarias alertan que la catástrofe llega en un contexto de crisis económica y escasez energética, agravada por las bajas temperaturas.
“La magnitud del daño supera la capacidad local. Se necesita apoyo internacional urgente,” declaró Martin Griffiths, jefe de ayuda humanitaria de la ONU.
3. Vulnerabilidad estructural y geográfica
Afganistán se encuentra sobre una de las zonas sísmicas más activas de Asia Central, donde la colisión de las placas tectónicas de India y Eurasia provoca frecuentes terremotos.
La provincia de Balkh, aunque menos afectada históricamente que el oeste del país, posee edificaciones débiles y escasa planificación urbana, lo que incrementa los daños en cada evento sísmico.
El reciente sismo recuerda los desastres ocurridos en Herat en 2023, que dejaron más de 2 000 muertos.
Expertos advierten que la falta de inversión en infraestructura antisísmica y sistemas de alerta temprana hace que cada terremoto tenga consecuencias devastadoras, especialmente en comunidades rurales empobrecidas.
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“La pobreza y la fragilidad del Estado hacen que los desastres naturales sean doblemente mortales,” explicó Ahmad Jalali, sismólogo afgano independiente.
4. El desafío político y humanitario del Talibán
El régimen talibán enfrenta ahora una prueba crítica de gobernabilidad y gestión de crisis.
Desde su retorno al poder en 2021, Afganistán ha visto una reducción drástica de la ayuda internacional directa, debido a sanciones y restricciones financieras.
Esto ha limitado la capacidad de respuesta ante emergencias, obligando a depender de agencias multilaterales y ONG extranjeras.
El Ministerio de Gestión de Desastres informó que se ha activado un comité nacional de emergencia, aunque organismos internacionales cuestionan la transparencia y coordinación con los actores humanitarios.
A nivel político, el sismo podría aumentar la presión internacional para flexibilizar los canales de ayuda, sin reconocer oficialmente al gobierno talibán.
“El dilema humanitario es cómo asistir sin legitimar a un régimen que sigue marginando a su población,” comentó Heather Barr, analista de Human Rights Watch.
5. Esperanza y resiliencia entre los sobrevivientes
A pesar de la tragedia, se han registrado rescates exitosos de personas atrapadas más de 12 horas bajo los escombros.
Los pobladores, con ayuda de voluntarios, utilizan herramientas rudimentarias para excavar, mostrando una notable solidaridad comunitaria.
En las mezquitas y escuelas aún en pie se han habilitado refugios temporales para cientos de familias desplazadas.
Mientras tanto, organizaciones médicas extranjeras preparan el envío de equipos quirúrgicos y unidades móviles, conscientes de que la fase de reconstrucción será larga y compleja.
La prioridad inmediata es evitar brotes de enfermedades y garantizar abrigo ante el inminente invierno.
Conclusión
El terremoto de 6.3 en la provincia de Balkh revela, una vez más, la profunda vulnerabilidad de Afganistán ante los desastres naturales y las crisis estructurales.
Más allá de la magnitud sísmica, el verdadero impacto se mide en vidas perdidas, infraestructuras colapsadas y una población sin recursos para recuperarse.
La solidaridad internacional será esencial para transformar esta tragedia en un punto de partida hacia la reconstrucción y la esperanza en un país que parece vivir entre ruinas y resistencia.
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Fuentes Consultadas
-
Organización de las Naciones Unidas (ONU) – Informe de situación humanitaria en Afganistán, noviembre 2025
-
Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo (EMSC) – Registro de actividad sísmica
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Media Luna Roja Afgana – Reporte de operaciones de rescate
-
Programa Mundial de Alimentos (PMA) – Boletín de emergencia Balkh 2025
-
Human Rights Watch – Análisis sobre respuesta humanitaria en Afganistán


