
Las recientes manifestaciones en diversas regiones del Perú contra el nuevo gobierno de José Jerí dejaron un saldo de un fallecido y más de 100 heridos, según reportes de la Defensoría del Pueblo.Las protestas, centradas en Lima, Puno, Cusco y Arequipa, reflejan el malestar social por la continuidad de la crisis política, la desigualdad económica y la falta de representación ciudadana. El Ejecutivo ha hecho un llamado al diálogo nacional, mientras organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos piden contención y respeto a las libertades civiles.
1. Un país en tensión tras el cambio de mando
A pocos días de la juramentación del presidente José Jerí Oré, miles de manifestantes salieron a las calles en Lima, Cusco, Puno, Arequipa y Chiclayo, reclamando mayor legitimidad del gobierno interino y medidas urgentes frente a la inseguridad y la pobreza.
Las movilizaciones fueron convocadas por sindicatos, organizaciones sociales y colectivos universitarios, que acusan al Ejecutivo de “mantener la misma estructura política de las gestiones anteriores”.
Según la Defensoría del Pueblo, los enfrentamientos más graves se registraron en Juliaca (Puno) y el Cercado de Lima, dejando un fallecido, 17 hospitalizados y más de 100 heridos leves entre civiles y policías.
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2. Demandas sociales y malestar acumulado
Los manifestantes exigen:
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Convocatoria inmediata a elecciones generales.
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Medidas contra el desempleo juvenil y la inflación alimentaria.
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Investigación de presuntos casos de corrupción.
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Cese del uso excesivo de la fuerza en protestas.
Diversos colectivos denuncian que el desgaste político y la pérdida de confianza institucional han alcanzado niveles críticos, especialmente en regiones del sur andino, donde persiste el sentimiento de exclusión y abandono estatal.
“La gente no confía en ningún gobierno, solo exige respeto y oportunidades”, declaró María Quispe, representante de la Coordinadora de Organizaciones Sociales del Sur.
3. Respuesta del gobierno: diálogo y control del orden
En un mensaje a la Nación, el presidente José Jerí lamentó los hechos y anunció la creación de una Mesa Nacional de Diálogo Social, con participación de gobiernos regionales, sindicatos, universidades y sociedad civil.
“El Perú no puede seguir enfrentándose a sí mismo. Convoco a la calma, al diálogo y al respeto mutuo. Garantizaremos el derecho a la protesta, pero también la seguridad de todos los peruanos.”
El Ministerio del Interior confirmó la activación de un plan de emergencia para restablecer el orden, con apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, mientras la Defensoría del Pueblo pidió evitar el uso desproporcionado de la fuerza.
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4. Reacciones nacionales e internacionales
Las reacciones no se hicieron esperar.
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La ONU, la OEA y Amnistía Internacional expresaron preocupación por la violencia registrada, exhortando al Estado peruano a garantizar los derechos humanos y la libre manifestación.
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La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) solicitó investigaciones independientes sobre la muerte ocurrida en Puno.
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En el Congreso, bancadas opositoras pidieron la intervención del Ministerio Público y un informe urgente sobre la actuación policial.
Mientras tanto, el gabinete liderado por Ernesto Álvarez evalúa medidas de reconciliación y descentralización del diálogo político, buscando contener el descontento antes de que escale a niveles nacionales.
5. Contexto estructural: la fragilidad del vínculo Estado-ciudadano
Las protestas evidencian una fractura persistente entre el Estado y la ciudadanía, alimentada por:
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Alta rotación de gobiernos en la última década.
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Desigualdades territoriales y abandono rural.
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Corrupción estructural y desconfianza institucional.
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Déficit de empleo y aumento del costo de vida.
Expertos en ciencias políticas advierten que el problema no es solo político, sino estructural.
Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 78 % de los ciudadanos considera que “ningún gobierno reciente ha representado sus intereses.”
Esto refleja un profundo vacío de legitimidad, que convierte cualquier cambio de mando en una nueva crisis social.
6. El papel de los medios y la ciudadanía digital
Las redes sociales amplificaron la protesta.
Videos, transmisiones en vivo y denuncias ciudadanas circularon bajo etiquetas como #PerúEnProtesta, #JusticiaParaPuno y #GobiernoDeTransición, generando un debate polarizado entre llamados al diálogo y denuncias de represión.
Los medios de comunicación, por su parte, han sido criticados por alinearse con narrativas políticas o minimizar la magnitud de los hechos.
Ante ello, organizaciones como Reporteros Sin Fronteras exhortaron a una cobertura equilibrada y responsable, que contribuya al entendimiento nacional.
Conclusiones: la paz social como reto urgente
El nuevo gobierno de José Jerí enfrenta su primera gran prueba de gobernabilidad.
La muerte de un manifestante y los más de 100 heridos son un recordatorio del alto costo de la inestabilidad política que el Perú arrastra desde hace años.
Restablecer la confianza requerirá diálogo real, justicia y resultados tangibles.
La paz social no se decreta: se construye con empatía, transparencia y equidad.
El país vuelve a un punto decisivo: reconciliar al Estado con su gente o profundizar la fractura social.
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Fuentes Consultadas
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Defensoría del Pueblo – Reporte de conflictos sociales N.º 215 (octubre 2025).
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Ministerio del Interior – Comunicado sobre movilizaciones nacionales.
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Amnistía Internacional – Perú: uso excesivo de la fuerza en protestas.
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Instituto de Estudios Peruanos (IEP) – Encuesta de percepción ciudadana 2025.
-
ONU Derechos Humanos – Declaración sobre manifestaciones en el Perú.


