
La inteligencia artificial podría transformar radicalmente la economía estadounidense en apenas cuatro años. Anthropic, la empresa creadora de Claude, presentó un escenario en el que el producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos alcanzaría los US$44,4 billones en 2030. Sin embargo, la expansión de la riqueza podría ir acompañada de un fuerte desplazamiento laboral y una mayor concentración de los ingresos en manos de los propietarios del capital.
La inteligencia artificial podría protagonizar una de las transformaciones económicas más rápidas de la historia moderna. Así lo planteó Jack Clark, cofundador de Anthropic, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial celebradas en Bangkok, Tailandia.
En su intervención del 17 de octubre de 2026, Clark explicó que uno de los modelos económicos desarrollados por Anthropic contempla la posibilidad de que la economía estadounidense alcance aproximadamente 44,4 billones de dólares en 2030.
La cifra contrasta con un PIB estadounidense actual de algo más de 30 billones de dólares y refleja el potencial de una tecnología que podría aumentar extraordinariamente la productividad.
Sin embargo, Clark también reconoció que el escenario resulta excepcionalmente ambicioso y dependería de avances tecnológicos que todavía no están garantizados.
La proyección forma parte de la investigación Economic Scenarios for Transformative AI, que analiza distintos futuros posibles de la economía estadounidense según la capacidad, autonomía y velocidad de adopción de la inteligencia artificial.
Lo más sorprendente es que una economía mucho más grande no necesariamente significaría mejores condiciones para todos los trabajadores.
PIB en 2030 bajo el escenario extremo de Anthropic.
Producción adicional frente al escenario sin impacto adicional de IA.
Ritmo de crecimiento alcanzado en el escenario más radical del modelo.
Jack Clark: la inteligencia artificial está acelerando los descubrimientos científicos
Durante su intervención en Bangkok, Jack Clark sostuvo que el desarrollo de nuevas capacidades de IA está avanzando a una velocidad que podría transformar múltiples sectores económicos.
La aplicación de estos sistemas permitiría acelerar la investigación científica, mejorar procesos empresariales y reducir el tiempo necesario para desarrollar productos y servicios.
Clark señaló que una expansión económica de la magnitud contemplada por el modelo exigiría la aparición de nuevas industrias, innovaciones y actividades productivas.
Uno de los argumentos centrales es que la inteligencia artificial no solo podría automatizar tareas existentes, sino también acelerar el descubrimiento de conocimientos que antes requerían años de investigación.
Esto podría abrir oportunidades en biotecnología, medicina, ingeniería, energía, desarrollo de software y otras actividades intensivas en conocimiento.
Sin embargo, el propio Clark pidió a los responsables políticos establecer reglas internacionales sólidas para reducir los riesgos asociados con una tecnología cada vez más poderosa.
La apuesta de Anthropic: la IA podría acelerar la producción de conocimiento hasta permitir la creación de nuevas industrias y un crecimiento económico muy superior al histórico. Pero ese escenario todavía es hipotético.
Los tres escenarios de Anthropic para la economía de 2030
El modelo económico de Anthropic no presenta una única predicción.
En cambio, identifica tres caminos posibles según la evolución tecnológica y la adopción empresarial de los sistemas de inteligencia artificial.
| Escenario | PIB de EE. UU. en 2030 | Aumento frente al escenario sin IA adicional |
|---|---|---|
| Impacto moderado | US$34,1 billones | +1,6% |
| Impacto sustancial | US$36,3 billones | +8,3% |
| Impacto extremo | US$44,4 billones | +32,4% |
Fuente: Anthropic Institute, Economic Scenarios for Transformative AI (2026). Valores reales expresados a precios constantes de 2025. Los resultados son simulaciones condicionadas a supuestos, no proyecciones oficiales de organismos económicos estadounidenses.
Escenario moderado: una evolución comparable a internet
En el primer escenario, la IA genera mejoras productivas graduales, semejantes al impacto que tuvo la expansión de internet.
Las empresas incorporan herramientas inteligentes para realizar tareas más rápidamente, pero la mayor parte del trabajo continúa dependiendo de personas.
El crecimiento adicional es limitado y el mercado laboral mantiene características relativamente cercanas a las actuales.
Escenario sustancial: una transformación del trabajo intelectual
En el segundo escenario, la IA se vuelve capaz de realizar aproximadamente la mitad de las tareas intelectuales, aunque su adopción no alcanza todo su potencial técnico.
La economía crece con mayor rapidez y numerosas profesiones comienzan a experimentar una reorganización considerable.
Algunos trabajadores aumentan su productividad, mientras otros afrontan competencia de sistemas automatizados.
Escenario extremo: una economía profundamente automatizada
La tercera posibilidad contempla sistemas de IA capaces de superar a los seres humanos en gran parte de las tareas de conocimiento.
La tecnología podría operar de manera autónoma en numerosos procesos y mejorar progresivamente sus propias capacidades.
Bajo estas condiciones, la producción económica se expandiría a una velocidad extraordinaria.
Sin embargo, Anthropic reconoce que esta transformación también podría generar un desempleo elevado y una reducción significativa de oportunidades laborales para determinados profesionales.
Precisión esencial: los US$44,4 billones corresponden al escenario más extremo del modelo. No representan el resultado que Anthropic considera inevitable ni una predicción de crecimiento oficialmente adoptada por el FMI.
El problema oculto: la economía crecería, pero no todos ganarían
Uno de los resultados más importantes de la investigación es la posible separación entre el crecimiento de la economía y la evolución de los ingresos laborales.
Históricamente, los trabajadores reciben una parte del valor generado mediante salarios y remuneraciones.
Otra parte corresponde a los propietarios del capital: empresas, maquinaria, infraestructura, tecnología y activos productivos.
Según el modelo de Anthropic, una automatización intensiva podría aumentar significativamente la participación del capital en la producción económica.
En el escenario extremo, los trabajadores recibirían el 45,2% del PIB, mientras los propietarios del capital captarían el 54,8%.
Esto implica que la riqueza total podría aumentar considerablemente sin distribuirse de forma proporcional entre todos los grupos sociales.
| Escenario | Participación del trabajo | Participación del capital |
|---|---|---|
| Moderado | 59,4% | 40,6% |
| Sustancial | 56,1% | 43,9% |
| Extremo | 45,2% | 54,8% |
La investigación plantea que el desafío económico no consistiría únicamente en producir más riqueza, sino en determinar quién se beneficia de esa expansión.
La automatización podría desplazar a millones de trabajadores especializados
El impacto sobre el empleo representa uno de los aspectos más sensibles del estudio.
En los escenarios más transformadores, la inteligencia artificial reemplazaría una proporción creciente de actividades realizadas por programadores, profesionales administrativos y trabajadores de centros de atención telefónica.
Sin embargo, automatizar tareas no siempre significa eliminar inmediatamente una ocupación completa.
En algunos casos, la tecnología permitiría que los empleados se concentren en actividades diferentes o más complejas.
En otros, la sustitución de tareas podría reducir considerablemente la demanda de trabajadores en determinadas profesiones.
Según el análisis académico presentado por la Universidad de Virginia, el escenario extremo contempla una tasa de desempleo general cercana al 11,9% en 2030, frente a una referencia del 3,8% sin esa transformación tecnológica.
El desempleo entre trabajadores del conocimiento podría acercarse al 17,9%.
Estas cifras ilustran los riesgos que aparecerían bajo los supuestos más agresivos y no constituyen predicciones oficiales del mercado laboral estadounidense.
Trabajos que podrían experimentar cambios importantes
Desarrollo de software: automatización de programación, pruebas y mantenimiento.
Atención al cliente: agentes virtuales capaces de responder y ejecutar gestiones.
Administración: procesamiento de documentos, informes y tareas repetitivas.
Análisis de información: automatización parcial de estudios, reportes y clasificación de datos.
Investigación científica: aceleración de tareas especializadas y creación de nuevas funciones de supervisión.
¿Qué empleos podrían beneficiarse de la revolución de la IA?
El modelo también contempla una mayor demanda de ciertas ocupaciones que requieren habilidades físicas, interacción personal y trabajo presencial.
Entre ellas aparecen profesionales de enfermería, técnicos, electricistas y trabajadores vinculados con la construcción.
Una economía más productiva podría necesitar nuevas instalaciones, redes eléctricas, centros de datos y servicios de mantenimiento.
La expansión tecnológica también podría generar nuevos puestos relacionados con la supervisión de sistemas inteligentes, seguridad digital y gestión de tecnologías automatizadas.
Sin embargo, la transición no será necesariamente sencilla.
Un trabajador especializado en programación no puede convertirse de manera inmediata en un profesional de salud o en un técnico eléctrico sin formación adicional.
Por eso, los investigadores destacan la importancia de la educación, la reconversión profesional y las políticas de apoyo al empleo.
Anthropic pide reglas internacionales para controlar los riesgos de la IA
Jack Clark no limitó su presentación a los beneficios económicos.
Durante su participación en Bangkok, también advirtió sobre la velocidad con la que están mejorando los sistemas de inteligencia artificial.
Según el cofundador de Anthropic, los gobiernos disponen de una ventana de tiempo cada vez más reducida para establecer controles efectivos.
Entre las preocupaciones mencionadas figura la posibilidad de que herramientas avanzadas faciliten usos peligrosos en determinadas investigaciones biológicas.
Clark pidió cooperación internacional para establecer mecanismos sólidos de seguridad y supervisión.
La posición reconoce una tensión central: las mismas capacidades que permiten acelerar descubrimientos científicos también podrían utilizarse de forma indebida.
Por ello, la gobernanza de la inteligencia artificial se está convirtiendo en un asunto económico, tecnológico y de seguridad internacional.
Leer más: Regulación de la inteligencia artificial: riesgos, seguridad y nuevas políticas internacionales
¿Qué tan confiable es la proyección de US$44 billones?
La propia Anthropic reconoce que su modelo simplifica una realidad económica mucho más compleja.
Las cifras dependen de supuestos sobre capacidades tecnológicas, adopción empresarial, productividad y velocidad de transición laboral.
Además, el modelo no incorpora completamente todos los efectos relacionados con ciclos económicos, perturbaciones financieras o decisiones futuras de política pública.
Tampoco contempla todas las posibles consecuencias de la expansión de infraestructura energética y centros de datos.
Algunos economistas que revisaron la investigación consideran que el escenario más extremo debe interpretarse como un ejercicio hipotético para comprender las consecuencias de avances extraordinarios.
Otros investigadores consideran que los escenarios moderados podrían subestimar algunas oportunidades tecnológicas.
Por tanto, la cifra de US$44,4 billones resulta útil para explorar posibilidades, pero no debe confundirse con una trayectoria económica garantizada.
Cómo interpretar las cifras: el incremento del 32,4% corresponde a la diferencia entre el PIB de 2030 en el escenario extremo y un escenario de referencia sin impacto adicional de IA. No significa que toda la economía estadounidense crecerá automáticamente un 32,4% cada año.
¿Qué oportunidades y riesgos representa para Perú y América Latina?
Aunque el estudio se concentra en Estados Unidos, sus conclusiones tienen implicaciones para otras economías.
Una expansión de la productividad estadounidense podría aumentar la demanda de infraestructura tecnológica, energía y algunos minerales utilizados en equipos electrónicos.
Países latinoamericanos podrían encontrar oportunidades para desarrollar servicios digitales, centros de datos, conectividad e industrias relacionadas con inteligencia artificial.
Para Perú, las posibilidades incluyen incorporar herramientas inteligentes en empresas, administración pública, educación, minería y servicios profesionales.
Sin embargo, una adopción desigual también podría aumentar las diferencias de productividad entre países y empresas.
Las actividades de servicios digitales y trabajo remoto podrían enfrentar mayor competencia de soluciones automatizadas.
La educación técnica, la formación profesional y la transformación digital empresarial serán factores relevantes para aprovechar los beneficios potenciales.
Estas oportunidades no equivalen a previsiones concretas de crecimiento para Perú, ya que el modelo original no calcula resultados macroeconómicos para la región.
La gran pregunta: ¿puede la IA crear prosperidad sin aumentar la desigualdad?
La investigación de Anthropic apunta a una conclusión importante: el crecimiento económico por sí solo no garantiza que todos los ciudadanos mejoren su situación.
Si la automatización permite producir más utilizando menos trabajo humano, los propietarios de infraestructura tecnológica pueden obtener una proporción creciente de la riqueza.
Los trabajadores desplazados podrían necesitar nuevas competencias y tiempo para incorporarse a otras actividades.
Por esta razón, los autores consideran necesario estudiar políticas de capacitación, protección durante las transiciones laborales y mecanismos que permitan distribuir ampliamente las ganancias de productividad.
Las decisiones sobre educación, competencia empresarial, tributación e innovación podrían influir considerablemente en los resultados finales.
El desafío no consiste en elegir entre crecimiento y empleo, sino en crear condiciones que permitan aprovechar la tecnología evitando que sus costos recaigan desproporcionadamente sobre determinados grupos.
Conclusión: la IA podría transformar la economía mundial, pero el crecimiento no garantiza bienestar para todos
Anthropic plantea que el PIB de Estados Unidos podría alcanzar los US$44,4 billones en 2030 si la inteligencia artificial experimenta avances extraordinarios y se adopta rápidamente en numerosas actividades económicas.
La cifra procede del escenario más ambicioso de su modelo económico y supone una producción 32,4% superior a la trayectoria de referencia sin impacto adicional de IA.
Jack Clark, cofundador de la compañía, defendió durante las reuniones del FMI y el Banco Mundial que la tecnología podría acelerar la investigación científica y abrir nuevas industrias.
Sin embargo, el mismo escenario plantea riesgos importantes de desempleo, reducción salarial entre trabajadores especializados y concentración de los beneficios económicos en los propietarios del capital.
La propia Anthropic advierte que sus resultados son ejercicios hipotéticos sujetos a importantes limitaciones.
La verdadera pregunta para 2030 no será únicamente cuánto puede crecer la economía gracias a la inteligencia artificial, sino cómo se repartirán los beneficios de esa transformación. Una economía más grande podría ofrecer enormes oportunidades, pero también exigir nuevas políticas para proteger el empleo, desarrollar capacidades y evitar que la prosperidad tecnológica se concentre en unos pocos sectores.


