
La inteligencia artificial promete hacer la economía más productiva, pero su expansión también podría encarecer el dinero durante años. Bancos centrales de las principales economías advierten que las inversiones multimillonarias en centros de datos, chips y energía están desatando una competencia mundial por el financiamiento. El resultado podría ser una etapa de tasas de interés estructuralmente más elevadas, con consecuencias para gobiernos, empresas y familias.
El auge de la inteligencia artificial está transformando la economía global de una manera inesperada: podría contribuir a mantener elevadas las tasas de interés.
La advertencia surgió durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia, donde representantes de los principales bancos centrales analizaron los efectos económicos de las inversiones tecnológicas.
Según una investigación publicada por Reuters el 16 de octubre de 2026, la demanda de capital para desarrollar infraestructura de IA está aumentando con tanta intensidad que comienza a modificar las expectativas sobre el costo del financiamiento mundial.
Los proyectos incluyen centros de datos, chips especializados, sistemas de refrigeración, centrales eléctricas, redes de transmisión energética y telecomunicaciones.
Al mismo tiempo, los gobiernos necesitan dinero para financiar defensa, infraestructura, transición energética y otras prioridades públicas.
La consecuencia es una competencia por los recursos financieros disponibles, en un contexto en el que la inflación continúa preocupando a numerosos bancos centrales.
La IA impulsa la demanda de chips, energía y centros de datos.
Empresas y gobiernos compiten por obtener financiamiento.
Los bancos centrales estudian un cambio de largo plazo.
La carrera mundial por el dinero que preocupa a los bancos centrales
La expansión de la inteligencia artificial no depende únicamente del desarrollo de algoritmos.
Para ejecutar modelos avanzados se necesitan instalaciones capaces de procesar enormes cantidades de información y sostener operaciones durante las 24 horas.
Esta infraestructura requiere inversiones muy elevadas y una demanda constante de energía.
Martins Kazaks, responsable de política monetaria del Banco Central Europeo, advirtió a Reuters que existe una creciente competencia internacional por los recursos financieros.
Según su explicación, la inversión en inteligencia artificial es uno de los factores que están contribuyendo al encarecimiento del dinero.
La presión se intensifica porque los gobiernos también están aumentando su necesidad de financiamiento.
Estados Unidos, Japón y Alemania, entre otras economías, enfrentan importantes compromisos de inversión y gasto público.
Cuando múltiples participantes buscan captar recursos simultáneamente, los inversionistas pueden exigir rendimientos más altos para prestar su dinero.
La paradoja de la inteligencia artificial: una tecnología destinada a reducir costos y mejorar la productividad podría, durante su fase de construcción, aumentar la inflación y encarecer el financiamiento.
La Reserva Federal advierte sobre un impacto económico inesperado
El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Kevin Warsh, reconoció durante las reuniones de Bangkok que la expansión tecnológica está produciendo un importante impulso de inversión.
El aumento del gasto relacionado con inteligencia artificial está estimulando la demanda de bienes, infraestructura y servicios antes de que las mejoras productivas se reflejen plenamente en la economía.
Esta diferencia temporal plantea un desafío para los bancos centrales.
Por un lado, la inversión puede favorecer la actividad económica y la creación de capacidad productiva.
Por otro, puede generar presiones sobre los precios, especialmente cuando existen limitaciones en el suministro de energía, equipamiento y mano de obra especializada.
Warsh también señaló que la transición podría ser irregular, debido a que todavía existe incertidumbre sobre qué empresas conseguirán convertir sus inversiones en beneficios sostenibles.
Sin embargo, el responsable de la Reserva Federal evitó anticipar cuál será la próxima decisión sobre las tasas estadounidenses.
Precisión económica: las declaraciones no significan que la Reserva Federal haya decidido subir nuevamente las tasas por la inteligencia artificial. Se trata de un riesgo que los bancos centrales están incorporando a sus análisis.
Centros de datos, chips y electricidad: los sectores que necesitan miles de millones
La inteligencia artificial requiere una infraestructura física considerable, aunque los usuarios normalmente solo vean aplicaciones digitales.
Los modelos de lenguaje, los sistemas automatizados y las aplicaciones empresariales dependen de servidores equipados con procesadores avanzados.
También necesitan redes de alta velocidad, almacenamiento, refrigeración y suministro eléctrico confiable.
¿Dónde se concentra la inversión en IA?
Semiconductores: fabricación y adquisición de aceleradores especializados.
Centros de datos: construcción de instalaciones y equipamiento informático.
Electricidad: generación y expansión de redes de transmisión.
Telecomunicaciones: fibra óptica, redes y conectividad de alta capacidad.
Financiamiento: emisiones de bonos, préstamos e inversiones de capital.
La necesidad de construir todas estas capacidades al mismo tiempo puede encarecer materiales, equipos especializados y servicios de ingeniería.
Además, algunos de estos proyectos requieren grandes cantidades de deuda cuyo costo depende de las condiciones financieras internacionales.
¿Qué es la tasa de interés neutral y por qué podría aumentar?
Uno de los conceptos que más preocupa a los economistas es la llamada tasa de interés neutral, conocida técnicamente como R-star o R*.
Se trata de una tasa teórica que, en términos reales, sería compatible con una economía funcionando cerca de su capacidad potencial y una inflación estable.
Cuando la tasa oficial se encuentra por encima de ese nivel, la política monetaria tiende a restringir la economía. Cuando está por debajo, puede estimularla.
El problema es que la tasa neutral no puede observarse directamente y debe estimarse mediante modelos económicos.
Si las inversiones de IA aumentan de forma persistente la demanda de capital y las expectativas de productividad, el nivel neutral también podría elevarse.
Esto significaría que una tasa que antes se consideraba alta podría resultar menos restrictiva en el nuevo entorno.
Lesetja Kganyago, gobernador del Banco de la Reserva de Sudáfrica, señaló durante las reuniones que existen indicios de una tasa neutral más elevada, aunque todavía resulta difícil calcular su nivel exacto.
Huw Pill, economista jefe del Banco de Inglaterra, también planteó que las tasas podrían mantenerse, en promedio, algo más altas.
El Banco de Pagos Internacionales ya había advertido sobre el riesgo
Las advertencias de Bangkok están respaldadas por investigaciones publicadas anteriormente.
En julio de 2026, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) presentó un análisis titulado AI and the global economy: implications for central banks.
El documento señala que el auge de la inteligencia artificial está impulsando una expansión significativa de las inversiones, financiada cada vez más mediante deuda.
También destaca que los beneficios de productividad podrían ser importantes, pero su magnitud y distribución entre países y sectores siguen siendo inciertas.
El análisis identifica dos fuerzas que pueden actuar simultáneamente: mayor demanda económica durante la construcción de infraestructura y mayor capacidad de producción cuando las nuevas tecnologías comiencen a generar resultados.
Esta combinación dificulta determinar si las presiones inflacionarias serán temporales o persistentes.
Lo que advierte el BIS: la IA puede estimular tanto la demanda como la oferta de bienes y servicios. Por eso, sus consecuencias sobre la inflación y las tasas no serán necesariamente iguales en todos los países.
Japón, Europa y Reino Unido enfrentan nuevas presiones
El debate ya influye en las perspectivas de varias economías desarrolladas.
En Japón, el banco central ha identificado la inversión vinculada a inteligencia artificial como uno de los factores que pueden contribuir a presiones más persistentes sobre los precios.
En Reino Unido, los economistas esperan que el Banco de Inglaterra evalúe una nueva subida de tasas durante su reunión del 5 de noviembre.
En Europa, el Banco Central Europeo debe considerar tanto el aumento del costo del capital como las presiones energéticas y fiscales.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, advirtió que los países con niveles elevados de deuda pública enfrentan desafíos particulares.
Francia figura entre los casos que generan preocupación, porque una subida de los rendimientos de los bonos puede aumentar el costo de refinanciar sus obligaciones.
La situación refleja una transformación respecto a los años posteriores a la crisis financiera de 2008, cuando los bancos centrales enfrentaban tasas extremadamente bajas y una demanda insuficiente.
Tabla: cómo la IA podría influir sobre las tasas de interés
| Factor económico | Efecto potencial | Consecuencia financiera |
|---|---|---|
| Construcción de centros de datos | Mayor demanda de equipos, energía y servicios. | Presiones sobre precios y financiamiento. |
| Endeudamiento empresarial | Mayor demanda de préstamos y bonos. | Posible aumento del costo del capital. |
| Gasto público elevado | Competencia por recursos financieros. | Presión sobre rendimientos de deuda soberana. |
| Productividad futura | Mayor producción con menos recursos por unidad. | Potencial alivio inflacionario a largo plazo. |
| Expectativas excesivas sobre IA | Riesgo de que proyectos generen menos ingresos. | Posibles pérdidas y tensiones en los mercados. |
Análisis elaborado a partir de Reuters, Banco de Pagos Internacionales y Banco de la Reserva de Australia. Los efectos son escenarios económicos posibles, no resultados garantizados.
¿Qué significa para las hipotecas, préstamos y tarjetas de crédito?
Una etapa prolongada de tasas elevadas puede tener consecuencias directas sobre los hogares.
Las personas que necesitan financiar la compra de una vivienda pueden encontrar préstamos hipotecarios más caros que durante los periodos de tasas bajas.
Las empresas también pueden afrontar mayores costos para financiar maquinaria, instalaciones y expansión.
En el caso de préstamos a tasa variable, determinados cambios en las condiciones monetarias pueden trasladarse al costo de las cuotas, según las condiciones contractuales.
Por otra parte, algunos instrumentos de ahorro podrían ofrecer rendimientos más elevados, aunque esto depende de cada mercado y entidad financiera.
El efecto final no será uniforme: algunos países y sectores podrían beneficiarse más de la expansión tecnológica, mientras otros enfrentarían mayores costos sin recibir inmediatamente sus ganancias de productividad.
Posibles efectos para familias y empresas
Hipotecas: préstamos nuevos o refinanciados potencialmente más costosos.
Créditos empresariales: mayor exigencia de rentabilidad antes de invertir.
Deuda pública: más recursos presupuestarios destinados al pago de intereses.
Ahorro: posibles mejores rendimientos nominales en determinados instrumentos.
¿Podría afectar a Perú y América Latina?
La competencia internacional por capital también puede tener consecuencias para las economías latinoamericanas.
Cuando aumentan los rendimientos de los bonos estadounidenses y de otras economías desarrolladas, los inversionistas pueden modificar sus decisiones de asignación de recursos.
Eso podría encarecer el financiamiento externo de algunos países y empresas, dependiendo de sus condiciones financieras.
Para Perú, el efecto potencial incluye cambios en el costo del crédito internacional, el tipo de cambio y las oportunidades de inversión tecnológica.
Sin embargo, las tasas locales no dependen automáticamente de lo que ocurra en Estados Unidos o Europa.
El Banco Central de Reserva del Perú evalúa principalmente las condiciones de inflación y actividad nacionales, junto con los riesgos externos.
También existen oportunidades: una mayor demanda mundial de infraestructura eléctrica, minerales y conectividad puede beneficiar a determinados sectores de las economías emergentes.
Por eso, el impacto regional dependerá tanto de los riesgos financieros como de la capacidad de participar en las cadenas de inversión relacionadas con la IA.
Para Perú: el encarecimiento global del capital podría influir en el financiamiento y las inversiones, pero no significa que el BCRP esté obligado a subir su tasa de referencia por el auge de la inteligencia artificial.
¿Y si la inteligencia artificial termina reduciendo la inflación?
El panorama no es necesariamente negativo.
Una de las grandes promesas de la IA consiste en aumentar la productividad de trabajadores y empresas.
Si la tecnología permite producir bienes y servicios utilizando menos tiempo y recursos, podría contribuir a moderar costos y mejorar la capacidad de oferta.
Esto también podría generar presiones desinflacionarias en determinados sectores.
Sin embargo, existe incertidumbre sobre cuándo llegarán esos beneficios y cómo se distribuirán entre las economías.
El Banco de Pagos Internacionales destaca que el impacto de la inteligencia artificial puede ser diferente según el nivel de adopción tecnológica, el tipo de actividad económica y la disponibilidad de infraestructura.
Por lo tanto, no existe una relación automática entre más IA y tasas permanentemente elevadas.
El resultado dependerá del equilibrio entre las grandes inversiones iniciales y las mejoras productivas posteriores.
Tres escenarios para la economía mundial
| Escenario | Qué podría ocurrir | Posible efecto sobre tasas |
|---|---|---|
| Expansión sostenida | Continúa la fuerte inversión en chips, energía y centros de datos. | Financiamiento elevado durante más tiempo. |
| Productividad acelerada | La IA mejora la capacidad de producir bienes y servicios. | Menores presiones de costos, aunque no necesariamente menor tasa neutral. |
| Corrección de inversiones | Algunos proyectos no cumplen las expectativas de rentabilidad. | Posible desaceleración económica y tensiones financieras. |
La era del dinero barato podría haber quedado atrás
Durante buena parte de los años posteriores a la crisis financiera mundial de 2008, numerosos bancos centrales mantuvieron tasas de interés muy bajas.
Ese entorno facilitó el financiamiento de gobiernos y empresas e impulsó diferentes clases de inversión.
La situación actual es distinta.
Las necesidades de financiamiento vinculadas a tecnología, defensa, energía e infraestructura compiten por un volumen importante de capital, mientras varias economías mantienen niveles elevados de deuda pública.
En ese contexto, algunos banqueros centrales consideran posible que las tasas neutrales se sitúen por encima de sus niveles históricos recientes.
Sin embargo, todavía no existe consenso sobre cuánto durarían esas condiciones ni sobre la magnitud de los cambios.
También existen riesgos de mercado: si las expectativas de beneficios derivados de la IA resultan excesivamente optimistas, podrían producirse correcciones financieras importantes.
Conclusión: la inteligencia artificial podría cambiar el costo del dinero durante años
La expansión de la inteligencia artificial está generando una competencia internacional por recursos financieros destinados a centros de datos, semiconductores, energía y telecomunicaciones.
Durante las reuniones del FMI y el Banco Mundial de octubre de 2026, responsables de diferentes bancos centrales advirtieron que esta inversión puede producir presiones inflacionarias antes de generar los beneficios de productividad esperados.
El debate también plantea la posibilidad de que aumente la tasa de interés neutral, lo que podría contribuir a mantener los costos de financiamiento elevados durante más tiempo.
Sin embargo, el impacto definitivo dependerá de la rentabilidad de los proyectos, la evolución de la inflación, el endeudamiento y la velocidad con la que la inteligencia artificial consiga mejorar la productividad.
La principal paradoja es que una tecnología que promete hacer más eficiente la economía podría exigir primero una de las mayores inversiones de capital de la historia reciente. Y mientras gobiernos y empresas compitan por financiarla, los bancos centrales tendrán que determinar si el mundo está entrando en una nueva etapa de tasas de interés estructuralmente más altas.


