
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su más reciente informe global sobre programas de salud para mujeres, niños y adolescentes, revelando una grave crisis de financiamiento que amenaza con revertir avances logrados en la última década.
1. Un retroceso alarmante en la salud global
El nuevo informe de la OMS, elaborado en conjunto con el Partnership for Maternal, Newborn & Child Health (PMNCH), muestra que las inversiones internacionales en salud básica están disminuyendo, justo cuando el mundo enfrenta mayores desafíos sociales y climáticos.
En 2024, más de 190 millones de mujeres y niños no tuvieron acceso a servicios esenciales de atención médica, y se estima que 2,3 millones de muertes prevenibles podrían haberse evitado con financiamiento adecuado.
“Estamos frente a un punto crítico. Si no actuamos ahora, la próxima década podría marcar una regresión en derechos básicos de salud y equidad de género”, advirtió Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
La disminución de apoyo financiero impacta especialmente en África subsahariana, Asia del Sur y zonas rurales de América Latina, donde la atención primaria sigue dependiendo en gran medida de fondos externos.
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2. Mujeres y adolescentes: los grupos más vulnerables
El informe señala que las mujeres y adolescentes son los más afectados por la reducción de recursos.
Los programas de salud sexual y reproductiva, vacunación, educación sanitaria y prevención de embarazos adolescentes han sido los primeros en sufrir recortes presupuestarios.
En países de ingresos medios y bajos, la falta de financiamiento ha obligado a cerrar centros comunitarios, reducir la disponibilidad de anticonceptivos y controles prenatales, y suspender campañas de vacunación infantil.
“La salud de las mujeres no es un gasto, es una inversión en desarrollo. Cada dólar recortado hoy se traduce en vidas perdidas mañana”, declaró Helen Clark, presidenta del PMNCH y ex primera ministra de Nueva Zelanda.
El impacto no es solo sanitario: la crisis amenaza con profundizar la desigualdad de género, limitar la autonomía reproductiva y aumentar los casos de mortalidad materna y neonatal.
3. Causas de la crisis: economía, deuda y prioridades cambiantes
La OMS identifica tres causas principales detrás del colapso financiero:
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Reducción de la cooperación internacional tras la pandemia de COVID-19, que desplazó fondos hacia emergencias nacionales.
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Aumento de la deuda pública en países en desarrollo, que limita el gasto en salud y educación.
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Competencia por recursos con otros sectores globales, como defensa y tecnología.
A esto se suma la fatiga de los donantes tradicionales, entre ellos Estados Unidos y algunos países europeos, que han reducido su ayuda oficial al desarrollo (AOD) a niveles previos a 2015.
El informe advierte que la financiación multilateral —a través del Banco Mundial, UNICEF y agencias de cooperación— es insuficiente para cubrir la brecha global estimada en US$ 35 000 millones anuales.
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4. Iniciativas en marcha y respuestas globales
A pesar del escenario crítico, algunos países y organizaciones internacionales han comenzado a reformular estrategias de sostenibilidad.
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Noruega y Canadá anunciaron nuevos fondos para salud materna y neonatal, centrados en innovación digital y telemedicina rural.
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El Banco Mundial evalúa un plan de bonos de impacto social en salud, con participación del sector privado.
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La Fundación Bill y Melinda Gates comprometió US$ 1 200 millones adicionales para programas de inmunización infantil y nutrición.
La OMS también propone reintegrar la equidad de género y la salud adolescente como ejes centrales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) post-2030.
“No podemos permitir que las crisis financieras detengan la agenda de derechos humanos y salud universal,” subrayó Amina Mohammed, vicesecretaria general de la ONU.
5. Perspectivas para 2025 y estrategias de recuperación
El informe plantea un plan de acción en tres etapas para los próximos dos años:
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Reforzar la financiación doméstica, promoviendo impuestos saludables y presupuestos sensibles al género.
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Movilizar fondos internacionales de emergencia, priorizando países con alta mortalidad materna e infantil.
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Incorporar innovación tecnológica en salud comunitaria, con sistemas digitales de monitoreo, capacitación en línea y telemedicina preventiva.
El reto, según la OMS, no es solo económico, sino también político: lograr que la salud de mujeres, niños y adolescentes sea una prioridad sostenida, incluso en contextos de inestabilidad y ajuste fiscal.
Conclusión
El nuevo informe de la OMS constituye una llamada de alerta mundial sobre la fragilidad del financiamiento en salud pública.
La disminución de recursos amenaza décadas de progreso y pone en riesgo los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 3 sobre salud y bienestar.
Garantizar atención médica digna y equitativa para mujeres, niños y adolescentes no es una opción, sino una obligación ética y económica.
Sin una acción inmediata, el mundo podría enfrentar una “generación perdida” en términos de salud, educación y equidad social.
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Fuentes Consultadas
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World Health Organization (WHO) – Global Report on Women’s, Children’s and Adolescents’ Health 2025.
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Partnership for Maternal, Newborn & Child Health (PMNCH) – Financing Gaps and Global Trends.
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UNICEF – State of the World’s Children 2024.
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The Lancet Global Health – Funding crisis in maternal and child health.
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World Bank – Health Financing and Equity Report 2025.



