
Un nuevo informe del Instituto de Estudios Estratégicos sobre Minerales Críticos (CRESI) revela que China continúa controlando más del 70 % del procesamiento mundial de tierras raras, consolidando su papel como potencia indispensable en la cadena de suministro global de alta tecnología y defensa.
1. Minerales que mueven el mundo moderno
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de productos tecnológicos: desde chips, turbinas eólicas y vehículos eléctricos hasta radares, misiles guiados y satélites de defensa.
Aunque no son escasos en la corteza terrestre, su extracción y refinamiento requieren procesos altamente contaminantes y costosos, lo que limita su producción a pocos países.
El informe del CRESI, elaborado con datos del US Geological Survey (USGS) y la Agencia Internacional de Energía (IEA), confirma que China concentra el 71 % del procesamiento global y el 90 % de la producción de imanes permanentes derivados de estos materiales.
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“China no solo produce, sino que controla el conocimiento técnico y la infraestructura de refinamiento, lo que la convierte en un actor irremplazable,” explicó Dr. Li Wen, investigador principal del estudio.
2. La ruta del dominio: de la extracción al refinamiento
El liderazgo chino se consolidó desde los años noventa, cuando el país invirtió en plantas de refinación y subsidió la minería interna, especialmente en Inner Mongolia y Sichuan.
Mientras tanto, países occidentales cerraban minas por razones ambientales o económicas, cediendo el control del mercado.
Hoy, el proceso está totalmente integrado: China importa concentrados de países como Myanmar, Australia y Estados Unidos, los refina en su territorio y exporta productos de alto valor agregado.
El estudio señala que el 85 % del neodimio y disprosio utilizados en turbinas y motores eléctricos provienen de cadenas controladas por empresas chinas.
“La ventaja de China es doble: tecnológica y ambiental. Tiene la capacidad industrial y tolera los costos ecológicos que otros países evitan,” indicó Sarah Thompson, analista de la IEA.
3. Riesgos estratégicos y tensiones globales
El dominio chino en este sector ha generado preocupación en las principales potencias tecnológicas.
En 2023, Pekín restringió las exportaciones de galio y germanio, dos minerales esenciales para semiconductores, demostrando su poder de influencia en los mercados globales.
El informe advierte que un escenario similar con las tierras raras podría interrumpir la producción global de dispositivos electrónicos y sistemas de defensa.
Estados Unidos, Japón y la Unión Europea han intensificado sus planes de independencia minera, pero el desarrollo de una infraestructura competitiva podría tardar más de una década.
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“La seguridad tecnológica del siglo XXI depende del acceso a materiales estratégicos. Y China lo sabe,” afirmó Michael Ferraro, experto en geoeconomía del European Policy Centre.
4. Iniciativas para diversificar la cadena de suministro
Frente a esta dependencia, varias naciones han lanzado alianzas internacionales para el desarrollo de minería responsable y reciclaje tecnológico.
El proyecto “Minerals Security Partnership”, impulsado por Estados Unidos, busca fortalecer la cooperación con países ricos en recursos como Australia, Canadá y Chile.
Además, la UE aprobó la Ley de Materias Primas Críticas, que establece objetivos para que al menos el 40 % del procesamiento estratégico se realice dentro del bloque antes de 2030.
Sin embargo, los especialistas señalan que la ventaja tecnológica y de costos de China sigue siendo difícil de igualar.
“El desafío no es extraer, sino procesar de manera eficiente y sostenible,” destacó Jean-Pierre Lacroix, asesor técnico de la Comisión Europea.
5. Perspectiva futura: competencia y transición verde
El auge de la transición energética —vehículos eléctricos, paneles solares y energías renovables— incrementará la demanda de tierras raras en un 40 % durante la próxima década.
Esto podría reforzar el papel de China como proveedor indispensable, a menos que surjan innovaciones disruptivas en reciclaje o sustitución de materiales.
Mientras tanto, las tensiones geopolíticas entre Pekín y Washington agregan un componente estratégico: el control de los minerales se convierte en un nuevo eje del poder global.
El informe concluye que, sin cooperación internacional, el riesgo de fragmentación tecnológica aumentará, afectando tanto la economía digital como los esfuerzos climáticos.
Conclusión
El dominio de China en el procesamiento de tierras raras confirma su posición central en la economía tecnológica mundial.
Más que un éxito industrial, representa una herramienta geopolítica que le permite influir en sectores clave del futuro: energía, defensa y comunicación.
La dependencia global de estos minerales plantea una pregunta crucial: ¿podrá el mundo reducir su vulnerabilidad sin sacrificar la velocidad de la innovación?
Por ahora, la respuesta sigue orbitando alrededor de Beijing.
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Fuentes Consultadas
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Instituto CRESI – Global Rare Earths Processing and Supply Chain Report 2025
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US Geological Survey (USGS) – Mineral Commodity Summaries 2025
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Agencia Internacional de Energía (IEA) – Critical Minerals Outlook
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European Policy Centre – Strategic Dependence and Technological Sovereignty Report
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Comisión Europea – Critical Raw Materials Act 2025



