
Un nuevo estudio internacional publicado en 2025 alerta que el mundo se encuentra en camino irreversible hacia un calentamiento superior a 1,5 °C antes de 2030, incluso si se cumplen los compromisos actuales del Acuerdo de París.
1. El umbral de los 1,5 °C: una meta cada vez más inalcanzable
Desde la adopción del Acuerdo de París en 2015, limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales se convirtió en el símbolo de la esperanza climática.
Sin embargo, la nueva investigación —elaborada por un consorcio de 200 científicos de más de 30 países— concluye que incluso los escenarios más optimistas muestran un rebasamiento temporal o permanente de ese límite antes de 2030.
Las causas principales incluyen el incremento sostenido de las emisiones de dióxido de carbono, la expansión del gas natural licuado, el uso intensivo de carbón en economías emergentes y el lento avance de la transición energética.
A esto se suman retroalimentaciones naturales como la liberación de metano en el Ártico y la pérdida de capacidad de absorción del carbono por parte de los océanos y bosques.
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“El 1,5 °C no es un número simbólico; es el límite entre un planeta habitable y uno impredecible”, señaló la climatóloga Joëlle Gergis, coautora del estudio.
2. El punto de inflexión: consecuencias científicas y humanitarias
Superar el umbral de 1,5 °C tendría efectos irreversibles en la dinámica climática y ecológica global.
El informe detalla que un calentamiento de 1,7 °C a 1,9 °C podría provocar la pérdida del 90 % de los arrecifes de coral, alterar los patrones de lluvia en América del Sur y África, y multiplicar por tres la frecuencia de olas de calor mortales.
En el ámbito humano, el aumento de temperatura generará migraciones climáticas, inseguridad alimentaria y conflictos por el agua.
Ciudades costeras como Daca, Lagos o Río de Janeiro podrían enfrentar inundaciones recurrentes y pérdidas económicas millonarias.
“La diferencia entre 1,5 °C y 2 °C puede parecer pequeña, pero en términos de vidas humanas, es abismal”, advirtió el investigador Michael Mann.
3. Políticas insuficientes: la brecha entre promesas y acción
Los compromisos climáticos actuales, conocidos como NDCs (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional), representan solo un tercio de lo necesario para estabilizar la temperatura.
El estudio señala que si los países mantuvieran sus políticas actuales, el calentamiento global alcanzaría 1,8 °C en 2035 y 2,4 °C hacia finales de siglo.
Los mayores emisores —China, Estados Unidos, la Unión Europea e India— continúan dependiendo de los combustibles fósiles para sostener su crecimiento económico.
Mientras tanto, las promesas de financiamiento climático a los países del Sur Global siguen sin cumplirse, afectando la capacidad de adaptación de las regiones más vulnerables.
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“No se trata solo de reducir emisiones, sino de cambiar el modelo económico global”, afirmó la economista climática Kate Raworth, autora del concepto de economía del donut.
4. Más allá de la mitigación: la urgencia de la adaptación climática
El estudio propone un nuevo enfoque dual: combinar la reducción drástica de emisiones con políticas de adaptación locales y basadas en la naturaleza.
Esto implica fortalecer la resiliencia de las comunidades rurales, restaurar ecosistemas degradados y rediseñar infraestructuras urbanas para resistir fenómenos extremos.
Los científicos advierten que no basta con esperar soluciones tecnológicas como la captura de carbono o la geoingeniería solar, pues estas son costosas, inciertas y con riesgos éticos.
El tiempo disponible para actuar se mide en años, no en décadas.
“Cada décima de grado cuenta; cada decisión que tomemos hoy definirá el clima de las próximas generaciones”, enfatizó la bióloga Inger Andersen, directora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
5. De la alarma a la acción: la necesidad de un cambio civilizatorio
Más que una advertencia científica, el informe es una llamada moral y política.
Superar el 1,5 °C no solo pone en riesgo ecosistemas, sino el equilibrio social y económico mundial.
Para los autores, la única vía posible es una transformación estructural: descarbonizar la economía, detener la deforestación y cambiar los patrones de consumo.
La COP30 en Belém, Brasil, se perfila como un escenario decisivo para definir el futuro del planeta.
Allí se espera que los gobiernos presenten nuevas metas vinculantes y compromisos de justicia climática que reconozcan la deuda ecológica con los pueblos del sur.
“Estamos escribiendo la historia del clima con cada año que pasa; la pregunta es si será una historia de pérdida o de redención”, concluyó el informe.
Conclusión
El nuevo estudio confirma lo que muchos científicos temían: el límite de 1,5 °C podría cruzarse antes de 2030, marcando un cambio irreversible en la historia del clima.
Pero también subraya una verdad fundamental: aún es posible evitar el peor escenario si las naciones actúan con urgencia, equidad y compromiso.
El desafío no es solo tecnológico, sino civilizatorio: redefinir nuestra relación con la Tierra antes de que el calor del siglo XXI derrita también la posibilidad de un futuro común.
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Fuentes Consultadas
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Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) – Informe especial 2025 sobre trayectorias de 1,5 °C
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Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) – Reporte Emissions Gap 2025
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Joëlle Gergis et al., Climate Overshoot: The 2030 Threshold (Nature Climate Science, 2025)
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Michael Mann, The New Climate War (PublicAffairs, 2024)
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Kate Raworth, Economía del Donut y el Futuro Sostenible (Oxford, 2023)



