No siempre los problemas estomacales se producen por una deficiente alimentación. El estrés, la depresión o las fuertes tensiones derivadas de la vida moderna pueden terminar en una colitis nerviosa, enfermedad incurable cada vez más frecuente en nuestro medio y que afecta tanto a niños, adolescentes y adultos. Es la prueba de la influencia que ejerce el estado mental y psicológico en el organismo.
Los trastornos emocionales producen una excesiva actividad intestinal que a su vez provoca una hiperproducción de jugos gástricos y alteración del funcionamiento del colon. Asimismo contrae los músculos del intestino grueso y aumenta la sensibilidad ante la presencia de gas, lo que en conjunto produce dolor abdominal similar a un cólico, con diarreas o estreñimiento, que son los principales síntomas de este mal.
Para evitarlo, los médicos recomiendan que tanto en el hogar como en el ámbito laboral se procure tener un manejo eficaz de las tensiones nerviosas. Asimismo sugieren evitar la ingesta recurrente de alimentos muy condimentados y realizar una rutina de ejercicios.
Según el director médico de Quilab, Óscar Barrenechea, el diagnóstico de esta enfermedad se realiza descartando enfermedades orgánicas; es decir, con algunas pruebas. "Si son negativas, se plantea el diagnóstico de colon irritable o colitis nerviosa", refiere. Esta es una dolencia que sólo se controla a través de tratamientos que pueden durar hasta cuatro semanas y que consisten principalmente en la disminución del estrés y la prescripción de una dieta blanda.
Otra indicación médica es ingerir antiespasmódicos para calmar el dolor, y ansiolíticos por la noche, para controlar los cuadros ansiosos.
"Hay pacientes que tan sólo hablando con el médico pierden los síntomas de la colitis", expone Barrenechea, al señalar que en este tratamiento depende mucho la voluntad de quien padece el mal, pues éste tiene que tener mucho autocontrol.
El médico, que también es integrante de la división farmacéutica de Química Suiza, revela que no hay una explicación físico-patológica, pero las personas con fuertes tensiones descargan sus emociones afectando su organismo, generalmente al aparato digestivo.
Cómo prevenir
Una de las recomendaciones para prevenir la colitis es la ingesta de frutas, verduras, cereales integrales (con cascarilla), hortalizas y té verde, porque mantienen en buenas condiciones el aparato digestivo. También hay que moderar el consumo de grasas, productos derivados de la leche e irritantes como café, cigarro, picantes y bebidas gaseosas para mejorar el funcionamiento intestinal.
Se debe beber ocho vasos de agua al día y reducir los niveles de ansiedad y estrés con técnicas de autorrelajación, deportes e infusiones naturales
Rosa Galván Gómez