
El Gobierno peruano declaró el estado de emergencia por 30 días en Lima Metropolitana y el Callao, ante el repunte de crímenes violentos, extorsiones y homicidios registrados en las últimas semanas. La medida permitirá reforzar la presencia militar en apoyo a la Policía Nacional del Perú (PNP), suspender derechos de reunión y facilitar intervenciones en zonas de alto riesgo.
1. Un país bajo presión por la inseguridad
En los últimos meses, el país ha enfrentado una escalada sostenida de delitos violentos, incluyendo asesinatos, asaltos, secuestros exprés y extorsiones.
Solo en Lima, el Ministerio del Interior registró más de 250 homicidios en lo que va del año, mientras que en el Callao —principal puerto del país— se reportaron bandas criminales con conexiones internacionales.
Ante la situación, el presidente interino José Jerí Oré firmó el decreto que declara el estado de emergencia por 30 días, medida que autoriza el despliegue de las Fuerzas Armadas en apoyo a la PNP.
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“No se trata de restringir derechos, sino de recuperar el control de las calles y proteger la vida de los peruanos”, afirmó el premier Ernesto Álvarez, durante la conferencia de prensa oficial.
2. Zonas críticas y despliegue militar
El dispositivo de emergencia se concentrará en los distritos con mayor índice delictivo, entre ellos San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Villa El Salvador, Ate, Comas y Ventanilla.
El Ministerio de Defensa confirmó el despliegue de más de 4 000 efectivos militares para patrullaje conjunto, control de vías y operaciones de inteligencia contra redes criminales.
La medida incluye:
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Toques de queda focalizados en zonas de alto riesgo.
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Operativos simultáneos en mercados, terminales y fronteras urbanas.
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Revisión de vehículos y control de identidad sin orden judicial.
Organizaciones civiles, sin embargo, expresaron preocupación por posibles excesos en la aplicación de la fuerza, recordando los antecedentes de 2023, cuando emergencias similares generaron denuncias por detenciones arbitrarias.
3. Crimen organizado y extorsión: el epicentro del problema
Según la División de Investigación de Crimen Organizado (DIRCOTE), la emergencia responde principalmente al avance de mafias dedicadas a la extorsión y sicariato.
Grupos conocidos como “Los Gallegos”, “Los Pulpos” y “Los Injertos del Sur” operan en distritos periféricos y han extendido su control a construcción civil, transporte y comercios.
El fenómeno también tiene un componente económico: el cobro de cupos y la venta de seguridad ilegal representan un negocio de millones de soles mensuales.
Las autoridades buscan romper estas estructuras mediante detenciones masivas y la intervención de cuentas bancarias sospechosas.
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“Estamos frente a un crimen organizado con estructuras similares a las del narcotráfico colombiano de los años 90”, señaló el criminólogo Juan José Martínez.
4. Reacciones sociales y políticas
La medida ha generado opiniones divididas.
Mientras los alcaldes metropolitanos y empresarios de transporte saludaron la decisión, organizaciones de derechos humanos y colectivos vecinales pidieron garantías de proporcionalidad y transparencia.
En el Congreso, algunos legisladores propusieron prorrogar la medida a nivel nacional, mientras otros criticaron la falta de políticas integrales de prevención social.
“El estado de emergencia es un analgésico, no una cura. Sin políticas de empleo y educación, la violencia volverá”, advirtió Lucía Chávez, directora de la ONG Seguridad para Todos.
5. Impacto en la ciudadanía y próximos pasos
Durante los próximos 30 días, se espera un aumento visible de presencia militar y controles urbanos.
El Ministerio del Interior anunció la creación de una unidad especial de respuesta rápida para atender denuncias de extorsión y un observatorio público de seguridad ciudadana, que monitoreará resultados en tiempo real.
La ciudadanía, sin embargo, muestra tanto esperanza como temor.
Encuestas del Instituto de Opinión Pública PUCP señalan que el 68 % apoya la medida, pero el 55 % teme abusos o detenciones injustas.
Conclusiones: entre la urgencia y la prevención
El estado de emergencia en Lima y Callao refleja una crisis estructural de seguridad que supera las respuestas coyunturales.
Aunque el despliegue militar puede reducir temporalmente la violencia, la verdadera solución exige reformas institucionales, inversión social y fortalecimiento policial.
El Perú enfrenta un dilema entre recuperar el orden inmediato y construir una seguridad sostenible.
El desafío del Gobierno será demostrar que la emergencia no sustituye la estrategia, sino que la inaugura.
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Fuentes Consultadas
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Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) – Decreto Supremo N.º 127-2025-PCM.
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Ministerio del Interior del Perú – Informe de Criminalidad Urbana 2025.
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INEI – Estadísticas de Seguridad Ciudadana, Lima y Callao.
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Diario El Comercio – Gobierno declara estado de emergencia ante ola criminal.
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Human Rights Watch – Report on Security Measures in Peru (2023–2025).



